Sofía Casanova: Una mujer testigo de su tiempo


Pocas personas habrán llevado una vida tan viajera y ajetreada como Sofía Casanova, quien además desarrolló una amplia labor literaria y periodística gracias a su rica formación intelectual. Esta coruñesa, que en realidad se llamaba Sofía Pérez-Eguía Casanova, nació en la calle San Andrés en 1861 y ya con 12 años marchó a Madrid para cursar estudios superiores. En la Corte de la capital de España alcanzó la fama rápidamente por sus dotes literarias, tanto en el terreno lírico como el narrativo. En 1887 se casó con el filósofo y noble polaco Vicenty Lutoslawsky, por lo que se trasladó a Varsovia, ciudad en la que residió la mayor parte de su vida. Desde la capital polaca, Sofía Casanova ejerció el periodismo de un modo muy activo, de forma que transmitió a la prensa de este país los acontecimientos que ocurrían en España, al tiempo que colaboraba asiduamente con la prensa de su tierra de origen. Sus dotes para el aprendizaje de idiomas le permitieron realizar traducciones del polaco e incluso del ruso, ya que residió una larga temporada en Moscú. Durante la Primera Guerra Mundial, Casanova sirvió como enfermera en Varsovia, motivo por el que fue condecorada por Alfonso XIII y homenajeada por el Circo de Artesanos de A Coruña. A su ciudad volvió algunos años para veranear en Mera, aunque su última estancia se produjo en 1938. Durante la Segunda Guerra Mundial, se la creyó muerta tras la ocupación de Varsovia, aunque sobrevivió y padeció luego la invasión rusa. Su vida concluyó en 1958, con 86 años, en la ciudad polaca de Poznan. El Ayuntamiento coruñés dedicó a Sofía Casanova una de las calles principales de la zona de Os Mallos en 1971. Aunque el barrio está totalmemte integrado en el casco urbano, hasta los años cuarenta era un área rural que comenzó a desarrollarse gracias al empuje de la vecina estación ferroviaria de San Cristobal. J.M.G.


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