Monforte: Un lugar con ambiente judicial


El crecimiento de la ciudad acabó con numerosos núcleos de población que se hallaban repartidos a lo largo y ancho del término municipal coruñés. Entre ellos se encontraba el conocido como Castiñeiras de Arriba, cuyo recuerdo se mantuvo tras su desaparición a través de la calle que llevó su nombre. En sus proximidades aún se conserva la calle Castiñeiras de Abaixo, que hace igualmente referencia al lugar así llamado y en el que hoy nace la avenida de Alfonso Molina. Castiñeiras de Arriba perdió su hueco en el nomenclátor coruñés en 1935 por decisión del Ayuntamiento, que deseaba corresponder a la ciudad de Monforte tras la dedicatoria de una calle a A Coruña en aquella población lucense. El alcalde accidental José Fandiño propuso que una delegación oficial acudiese a la inauguración de la calle en Monforte, pero su sugerencia encontró tal eco que fue necesario fletar un tren entero para transportar a las personas que deseaban acudir al acto. La Corporación municipal de A Coruña quiso agradecer el gesto de las autoridades monfortinas y cambió la denominación de la calle Castiñeiras de Arriba por la de la capital de la comarca de Lemos. El 25 de agosto de ese año se celebró en la ciudad el Día de Monforte, al que asistió una representación oficial de la villa y un buen número de sus vecinos. La construcción en un lateral de la calle Monforte de la nueva sede de los juzgados coruñeses alteró el aspecto y el hasta ese momento sosegado ritmo de vida de esta parte de la ciudad. El soberbio edificio diseñado por Xosé Bar Bóo en el año 1990 es considerado como una de las mejores muestras de la arquitectura gallega moderna. El granito que cubre la fachada del inmueble enlaza visualmente con las rocas sobre las que se asienta. La entrada principal, situada en esta calle, permite contemplar de un solo vistazo todo el interior del edificio. El ambiente del barrio se transformó rápidamente en un continuo ajetreo que gira en torno a la actividad judicial. / J. M. Gutiérrez


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  1. #1 por miguel - septiembre 20th, 2009 a las 02:31

    O edificio de Bar Boo é moi bonito, certo, como tamén o é que foi unha obra custosísima, de luxo, que deixou e desperdiciou tanto, tantísimo espazo aberto no patio central, que hai xa tempo que dos presupostos saen cantidades abondosas para que parte dos xulgados estén de aluguer no edificio Proa; ou que o rexistro civil teña que trasladarse en nada a onde estivo o cine equitativa; ou tamén que outros xulgados estén de prestado no edificio da Audiencia, que non é tan bonito, pero é mais funcional e non fixo concesións á artistada. Por non lembrar que non tiña persianas e os funcionarios tíñanse que protexer do sol pegando papeis de xornal nas fiestras ate hai ben pouco, ou que un lucernario central dunhas dimensións desmesuradas, cun sinfín de cristaliños e xuntas, tivo, ten e terá sempre pingueiras.

    En canto ao alcalde accidental José Fandiño foi tamén o concelleiro do que dependían os bombeiros, e o mesmo ao que se lle adicou nun apropósito unha estrofa socarrona que aínda lembrarán moitos coruñeses de toda a vidiña:

    Fandiño, Fandiño
    ¿onde tes o bombín?
    Na casa da alcaldesa
    pra regar o xardín.

(No será publicado)