Mariana Pineda: La abanderada de las libertades


En tiempos del régimen absolutista de Fernando VII cualquier gesto a favor de las libertades individuales o colectivas era severamente castigado, la mayor parte de las veces con la muerte del valiente que osase alzar su voz contra la tiranía. El caso de Mariana Pineda fue uno de los más significativos en la historia de la lucha por la libertad en España, ya que esta valerosa mujer fue condenada por el delito de confeccionar una bandera destinada a un grupo de insurgentes. La heroína nació en el año 1804 en Granada, hija de un marino. Con tan sólo quince años se casó con Manuel Peralta y Valle aunque enviudó tres años después. Su marido fue un hombre de clara ideología liberal, la cual le transmitió con tanto ardor que Mariana se convirtió de inmediato en una ardiente defensora de la libertad. Durante el reinado de Fernando VII se sucedieron los levantamientos militares para restaurar el sistema constitucional, como los promovidos por Espoz y Mina y Torrijos. Al poco tiempo, las autoridades averiguaron que en Andalucía se preparaba una gran insurrección liberal. Las indagaciones llevaron a los investigadores hasta la casa de Mariana Pineda, que ya se había destacado por su fogosidad liberal. En el registro que se efectuó en la vivienda se halló una bandera y un bastidor, preparados para servir de emblema a los sublevados. Tras su encarcelamiento, fue condenada a muerte por Ramón de Pedrosa y Andrade, comisionado especial para las causas de conspiración contra la seguridad del Estado. En el interrogatorio se le exigió que confesase el nombre de sus cómplices para que salvase su vida, pero Mariana se negó a delatar a sus compañeros, por lo que fue ejecutada en su ciudad natal el 26 de mayo de 1831. Su actitud fue reconocida desde entonces como un sacrificio por las libertades. Mariana Pineda fue inmortalizada por García Lorca en una de sus principales piezas dramáticas. / J. M. Gutiérrez


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