Hace exactamente un año la web de La Opinión anunciaba en su portada el nacimiento de Cantón Oscuro, “el primer blog de temática homosexual en la prensa gallega”. Las reacciones de los lectores no se hicieron esperar. “Apología de la sodomía en los medios de comunicación”, exclamaban unos. “¿Qué será lo próximo, fotos de púberes imberbes o condones de regalo con la suscripción?”, preguntaban otros. También hubo quienes aprovecharon el anonimato que da Internet para lanzar todo tipo de insultos e improperios: “Sois unos pesados y unos egoístas de tomo y lomo interesados en acabar con la reproducción, pero si estáis en este mundo es porque un hombre y una mujer así lo quisieron” o “Me dan pena estos ciudadanos que basan su vida en tirarse a un igual con lo bueno que es el sexo contrario. Provadlo y a ver si así se os quita la tontería”.

Durante los primeros días criticaron tanto las formas (”Apesta por la poca profesionalidad y las pocas cualidades del que lo escribe”) como el contenido: “No interesa a nadie excepto a vuestro micromundo”. “Es aburrido, monotemático y huele a culo”. Aunque en medio de tal desierto de hostias, también apareció algún que otro oasis de apoyo. “Lamentablemente las opiniones homófobas de los lectores justifican la existencia de este blog en una ciudad ignorante y provinciana”.

Hoy, 365 días y 190 entradas después, todavía llueven los palos (¿verdad amigo Rubén?) aunque cada vez más y más gente comprende, comparte y apoya esta iniciativa. Así que a todos, a los que nos ladráis y a los que desde el principio cabalgáis a nuestro lado, MUCHAS GRACIAS por estar ahí.

PD.- De los cientos de comentarios llegados al blog en este primer año de vida, si tuviese que quedarme con uno, sólo con uno, sería con éste remitido hace pocos días por Lula: “Cantón, me alegraste la semana”.

PARA MI AMIGA PELIGRITOS Y A PETICIÓN SUYA. Todo lo que sé de las mariliendres.

Estábamos en una ocasión tomando unas birras mis amigos L (que es gay), J (que es gay), B (que es gay), J2 (que es gay), R (que es gay) y yo (que con unos amigos así algo se me habrá pegado) con mi amiga La Hipertensa, la cual, fueran cuales fueran sus motivos, siempre andaba rodeada de gays. Y en un momento determinado, ella dijo: “Lo que nunca he tenido claro es qué es exactamente una mariliendre, ¿vosotros lo sabéis?”. Sirva esto, querida Peligritos, para que tomes nota de que no siempre la mariliendre tiene constancia de su condición. Mi amiga La Hipertensa, al igual que tú, es toda una mariliendre. El porqué, lo ignoramos. Y da igual. En realidad, de las mariliendres se ignora prácticamente todo. Yo, lo que sí que puedo aportar a tu conocimiento es la diversidad de su especie. Es decir, te puedo hacer una disección de las diferentes clases de mariliendres que andan por el mundo. Para que todo quede más claro, he optado por ilustrar este corto y pretenciosísimo tratado con ejemplos de mujeres famosas. Y PROCEDO:

Lo primero que hay que decir es que no todas las mujeres a las que denominamos “mariliendres” llevan su genuíno sello de denominación de origen en su etiqueta. A algunas mujeres las hemos elevado a esta categoría por diversas circunstancias (su supuesto friendlysmo, su melena teñida…) y no debería ser así. Un ejemplo claro de esto es MARTA SÁNCHEZ, la cual, aupada a los mismísimos altares de Chueca durante la celebración del Día del Orgullo Gay, no reparó en que tenía delante de sus morros un micrófono abierto (sí, como Espe) y no se cortó un pelo en usar peyorativamente la palabra “maricón”. Dejemos a un lado a estas mariliendres postizas (no valen la pena) y centrémonos en las MARILIENDRES DE VERDAD. Éstas, se dividen en cuatro grupos:

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¿Sabes cuando conoces a un chico y te mira y le miras y te atrae y sabes que le atraes y estás deseando que pase por tu lado y como sin querer te roce la mano y al final se acerca y te invita a un güisqui aunque tú en realidad lo que te beberías de un trago es una cocacolazero porque tienes la boca tan seca que no puedes ni hablar y después te pregunta si “te atreves” a ir a su casa si “te atreves” dice y tú claro que te atreves y te vas con él y en otras circunstancias los dos seríais mucho más lanzados pero ahora estáis un poco cortados porque esta vez ninguno se quiere equivocar porque os gustáis de verdad y actuáis como si de un encuentro entre la Duquesa de Alba y la Reina de Inglaterra se tratara que nadie sabe quién se tiene que arrodillar primero y finalmente es él el que se anima y mientras te desabrocha la camisa y el pantalón te tiemblan las piernas te tiembla todo el cuerpo y tú también le desnudas a él y os reís y os rozáis y os besáis y os folláis y os volvéis a reir y habláis sin decir nada sólo por hablar que ya habrá tiempo de preguntarse los nombres pero ahora lo único que os importa es que no termine nunca este momento y entonces tú recuerdas todas las veces que juraste que jamás te ibas a enamorar y recuerdas todas las veces que te cagaste en San Valentín y en el puñetero Papa que lo canonizó y recuerdas aquella vez que decidiste darle una oportunidad a C. que hacía tiempo que te perseguía y bueno a ti tampoco te disgustaba y te lo llevaste a casa y le abrazaste por detrás con tus manos sobre su pecho y tu erección contra su espalda que pareciáis Patrick Swayze y Demi Moore en aquella escena tan romántica de Ghost pero desnudos y con un yonigualquer entre los dedos en vez de barro y entonces C. dejó caer el peso de su cuerpo hacia atrás y RAAAAAS no sabes muy bien cómo se produjo el desgarro de tu frenillo de esa manera tan tonta y se rompió la magia del momento y lloraste de dolor y de rabia porque al ver la sangre C. se marchó que en estos tiempos que corren tan revueltos nadie quiere que le salpiquen fluidos ajenos así tan alegremente y entonces comprendiste o creíste comprender aquella frase de “el amor perjudica seriamente la salud” pero ahora sabes que tan sólo era el título de una mala película de Ana Belén y también recuerdas todas las veces que un tal Rubén achacó tu promiscuidad a tus “carencias afectivas” y a lo peor tenía razón pero al mismo tiempo que todos esos recuerdos se atropellan en tu cerebro te olvidas de todo te olvidas de dormir te olvidas de madrugar y hasta te olvidas al día siguiente de ir a trabajar y te olvidas de escribir y de que hay que puntuar y te olvidas casi de respirar porque por fin has encontrado a alguien que te deja sin aliento? ¿Sabes a lo qué me refiero? Pues a mí me ocurrió ayer…

Continúo, muy a mi pesar, con la crónica de mi quinto aniversario de boda. Habiendo los temas interesantes que hay por el mundo y yo hablando de estas cosas… Rubén, corazón, la gente como tú y como yo tenemos que entender las bajas pasiones de este populacho que, vacías sus vidas y carentes de colorido, han de reflejarse forzosamente en estos ficticios devaneos que nosotros tenemos con el liviano hálito de la superficialidad. Qué le vamos a hacer.

Creo que me había quedado en que con lo calien…, o sea, contento que salí del “The Paso”, recurrí a los interneses para ver que fiestas o lugares de interés social estrellaban la capital en su devenir hacia el amanecer. Y, como siempre, el Hell ofrecía una interesantísima noche para tomarse unas copas prescindiendo de ese lastre cultural que suponen las vestiduras y prescindiendo de ese lastre espiritual y mental que supone el pudor. Claro que no sólo el Hell ofrecía una noche así de despelotamiento sicalíptico; también estaban las no menos interesantes ofertas del Copper y del Paw. Para acabar de liar nuestro indecente sentido de la nocturnidad, sabíamos que teníamos cerca el acogedor y laberíntico cuarto oscuro del STRONG, a mi modo de ver el sitio más guarro y pervertido del mundo, así de claro.

Bien, la oferta estaba difícil y nos pusimos a pensar… Veamos, el Hell es para gente de espíritu más bien nudista y cuerpos serranos dignos de dejarse ver, copas más bien carillas y un cierto aire distante como de desinterés en las miradas. Eso sí, tiene la mazmorra más morbosa y bonita de todas las mazmorras psicosexuales que he conocido (bueno, quiero decir que eso me han contado). Y carece de cuarto oscuro, ya que una de las cosas que les va es lo del exhibicionismo puro y duro. Como además en la puerta llevan muy a rajatabla lo del horario y nos quedaba un poco lejos, decidimos excluir a nuestro infierno capitalino de los planes nocturnos y nos dispusimos a evaluar las posibilidades restantes. Y nos quedaban el Copper, el Paw y el Strong. El Copper… Primero, que también quedaba un poco lejos. Y que, aunque mi marido y yo hace algún tiempo que pasamos de la edad de merecer (independientemente de que merezcamos lo que nos merecemos y eso incluye que sabemos dar su merecido a quien lo necesita y si nos ponemos en plan receptivo también sabemos agradecer que nos den nuestro merecido cuando la ocasión lo requiere), tampoco es cuestión de ir a exhibir la gloria de nuestros encantos por sitios capitaneados por guiris de la tercera edad en bolas. Y con las copas más carillas aún que en el Hell (es decir, eso también me lo han contado). O sea que nos planteamos lo del Paw, pero que quieres que te diga, Cantón… en Madrid, tomar la decisión de ir al Paw es como en Coruña cuando finalmente dices “vale, vamos al Glamour”. Y como todavía nos faltaban unas copas para el grado de desesperación necesario e imprescindible para dejarnos caer por allí, decidimos ir al Strong. Eso si, si alguna vez vas por los madriles en busca de emociones fuertes, acude sin dudarlo a THE PAW. Y luego me cuentas. Porque yo todos estos datos que te doy es porque me los han contado, que conste.

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