¿FACEBOOK? NUNCA
28 Feb 2009
En el colegio, cuando poníamos la típica excusa por no haber hecho los deberes (”el perro se comió la libreta”, “entraron unos ladrones en casa y me robaron la mochila”, “se volvió a morir mi abuela”…), la madre Anunciación siempre repetía: “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”. Si la madre Anunciación levantase la cabeza y tuviese a mano un ordenador para conectarse a Internet, tendría que buscarse otro refrán de cabecera.
Aquí las mentiras corren por banda ancha, ADSL y a 80 megas de velocidad. Y más cuando se trata de un concurridísimo chat gay del IRC (sí, todavía existe y es muy frecuentado por aficionados coruñeses al sexo exprés). En este canal, la sinceridad muere aplastada a cada golpe de teclado. Los engaños se cuelan en todas las conversaciones, similares a una partida del ¿Quién es quién?, ese juego que consiste en adivinar la identidad de la carta del adversario por medio de preguntas (¿lleva gafas?, ¿usa sombrero?), sólo que con un cuestionario algo menos inocente (¿dotado?, ¿pasivo?, ¿rasurado?)
Yo, que prometo siempre no volver a conectarme, acabo una y otra vez atrapado en esta red de falsedades. Y aunque al principio trate de agarrarme a la realidad hasta para elegir mi nick (musculado25), al final, como casi todos, disfrazo descripciones, exagero centímetros y sólo escupo una verdad cuando desde el otro lado me lanzan la dichosa preguntita:
-¿Antes de quedar me enseñas tu perfil en Facebook?
-NUNCA.




