Archivo para Marzo, 2009

Cada martes al levantarme recibo una bofetada en la cara. Una bofetada en forma de share. Y es que cada martes por la mañana llegan a mi correo los datos de Google Analytics, servicio que mide la audiencia de este blog y me recuerda que pierdo lectores semana tras semana. Tomo nota (queda claro que mis experiencias y opiniones no interesan) y cambio de estrategia. Así que hoy me disfrazo de Jaime Cantizano (yo también sé poner carita de bueno), guardo mis escrúpulos en el armario y me dispongo a escarbar en vidas ajenas, a ver si así me va mejor. Primer invitado a mi DEC particular: el chulazo y porno star Martin Mazza.

mm.JPGNiño de familia bien (dato biográfico que compartimos, sólo que en mi caso venida a menos y en el suyo no: es hijo de médicos y descendiente del Marqués de Fernández Alvarado, título del que ahora presume su madre), fue educado por el Opus y estudió en San Pablo CEU. Lejos de seguir los renglones dictados por Dios, con 24 años aparca su carrera en una agencia de publicidad para dedicarse al porno. Vía mail se presentó al mítico director gay Chi Chi LaRue y le convenció para que lo incluyese en el reparto de una de sus películas. Desde entonces, su culo y su entrepierna protagonizaron más de 40 largometrajes, uno de ellos rodado en Líbano (donde temió acabar apedreado o entre rejas). Mazza es, además, el único españo nominado dos veces a los GayVN Awards, los Oscar del porno.

Si en los sets de rodaje conoció cuerpos de infarto, dinero fácil y sexo casi imposible, tras las cámaras su vida es todavía más morbosa. Coqueteó con la prostitución (”un error de crío”, dice), y durante años mantuvo una relación tormentosa con un hombre (C.S.) que le violó, le maltrató y al que denunció hasta en 18 ocasiones. Entre sus compañeros de cama se incluyen también otros más faranduleros, como un conocido presentador con programa diario en la tele. Se admiten apuestas sobre su identidad…

MÁS INFORMACIÓN  sobre la azarosa vida de Martin Mazza en su biografía Historia de un porn-star. De alta cuna, de baja cama (Odisea Editorial), ya a la venta en las mejores librerías de la ciudad. Para los ansiosos, aquí dejo un extracto del prólogo:

“Martin, siempre presto al desnudo, nos ha mostrado ahora algo más que su bello cuerpo bronceado y embadurnado de aceite, eterna invitación al mejor de los pecados. Martin nos ha abierto la bragueta de su alma, y nos ha mostrado cuan dotado está para vivir la vida en todas las posturas imaginables. Martin ha sabido esquivar los “gatillazos” del destino, mostrándose siempre erecto, eyaculándonos en la cara un chorro de libertad, blanca y húmeda, exultante y envidiable”.

Cuanta razón tienes, BorjaMARI, cuando me cuentas que en Coruña hace falta un bar de ambiente en condiciones. ¿Por qué algunos prometen glamour si en sus noches de cuarto oscuro sólo se respira olor a whisky y a lejía, a semen y a sudor?

Prometo escribir más sobre el tema, hoy no estoy de humor…

Secretos, mentiras, sexo, confusión, noche, camellos y fiesta. Podría ser la sinopsis de mi vida, pero no, es la de Mentiras y gordas, película con tintes homosexuales que hoy se estrena y que reúne a mucho niño guapo recién salido de la tele: Hugo Silva, Alejo Sauras, Asier Etxendía, el coruñés Mario Casas y, por encima de todo y de todos, Yon González (Iván en El Internado) y Maxi Iglesias (Cabano en Física y Química). Las quinceañeras y los gays estamos de enhorabuena…

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(Maxi Iglesias para la revista Loka Magazine)

Por si fuera poco, los directores son Alfonso Albacete y David Menkes (artífices de otras mariconerías patrias como Sobreviviré o Más que amor, frenesí), y aseguran que en la cinta, además de desnudar emocionalmente a los personajes, desnudan literalmente a todos los actores. Bien. Y es que como dijo no-sé-quién: “Vuelven los culos”. Amén.

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(Yon González fotografiado por Matías Urís)

“Yo”. Es la palabra que más se repite en este blog. Cuestión de egocentrismo, lo sé. Así que en un arranque de humildad hoy levanto los ojos de mi ombligo (y mi entrepierna) y desvío la mirada hacia otras latitudes. Primera parada de este viaje: Israel.

“No yacerás con un hombre como se yace con una mujer, es una abominación” (Levítico, 18:22) es el controvertido párrafo de la Torá que condena a los gays judío-creyentes al desgarro entre su identidad sexual y su religión. Pese a todo, algunos de ellos deciden romper moldes y enfrentarse al ostracismo social para sentirse algo más libres. Es el caso de 14 artistas que salen del armario a través de sus obras en una exposición en Jerusalén. Según dice un teletipo de la agencia EFE, dos facetas tan difíciles de conjugar como el judaísmo ortodoxo y la homosexualidad se abrazan en esta muestra, que reúne fotos y cuadros que transmiten los miedos, las dudas y la sensación de opresión de sus autores, pero también, y sobre todo, su valentía. Aplauso para ellos…

Aplauso que hay que silenciar en el siguiente destino: Marruecos, donde el ministerio del Interior acaba de anunciar el “fin de toda tolerancia con la homosexualidad”, cuya práctica allí ya puede ser penada con hasta tres años de cárcel. Cuenta una crónica del diario El País que el gobierno local perdió la paciencia después de que una revista de escasa tirada publicase en su portada la foto de dos hombres junto al titular “Nos hemos casado rezando la fatiha“. Demasiado provocación para Mahoma y para Alá.