PARQUES, PLAZAS Y JARDINES
30 Abr 2009
Un parque de Amsterdam (el Oeverlanden van de Nieuwe Meer, ni más ni menos) inauguró esta semana un moderno sistema de señalización que indica dónde se encuentran las zonas para perros, las playas fluviales, las áreas de juego para niños y… los lugares de encuentro para homosexuales. Los sitios de cruising, vaya. Un portavoz municipal, un tal Caspar Itz, explicó que de este modo pretenden dejar bien claro el uso de cada enclave y evitar así encuentros inesperados entre paseadores de mascotas, abueletes con sus nietos y gays aficionados al sexo al aire libre.
Para que aquí tampoco se produzcan confusiones, propongo que el Ayuntamiento coloque placas orientativas en algunos de los parques y jardines más emblemáticos de Coruña. A saber:
PLAZA DE VIGO. “Acceso restringido…” a todas las mamás que no huelan a Chanel, porten bolso Louis Vuitton, aunque sea de imitación, o paseen al nené en un carrito con logo de Carolina Herrera. (¿Existe algo más absurdo que comprar un carrito de bebé de CH? Sí, comprar el carrito de CH y la sillita a juego).
PLAZA DE PONTEVEDRA. “¡Atención: muchachada de instituto suelta!” (Uff, qué pereza…)
AS CONCHIÑAS. “Villa Olímpica“. Por la sobredosis de personas en chándal y con medalla de oro al cuello que se concentran en una esquina de la plaza.
PLAZA DEL HUMOR. “Plaza de huevos“. Porque creo que era su antiguo nombre y porque hasta ahí precisamente acabaron los vecinos de aguantar a tanto botellonero.
JARDINES DE MÉNDEZ NÚÑEZ. “PELIGRO: ¡BOTELLÓN!” Señal provisional. Algún día, los maricones de la ciudad recuperaremos este espacio mítico e histórico de cruising coruñés. Será entonces, y sólo entonces, cuando sustituiremos el letrero por otro que rece así:

Hay que tener amigos hasta en el Infierno (o al menos eso dicen). Si algún día llego allí, espero que no me falte compañía… Mientras tanto, es precisamente un amiguete el que me envía esta foto de Edilson Nascimento.
Nos llevan siglos de ventaja. Los americanos, digo. Son listos, los jodidos, hasta para formular preguntas tontas. Aquí, en España, nos conformamos en los concursos de misses con interrogar a las candidatas sobre la aburrida estepa rusa o los jacuzzis burbujeantes de Marina D’or. Allí no. Allí buscan chicha y limoná. Que se lo digan si no a la actual Miss California, la pobre Carrie Prejean, quien no se incrustó en la cabeza la corona de Miss USA por los pelos. Lo cual no quiere decir que su larga y oxigenada melena sea el motivo de su derrota. No. Puestos a buscar un culpable, la brújula señalará sin lugar a dudas al bloguero Perez Hilton (verdugo de los famosos, maricón sin complejos y jurado del certamen de belleza celebrado en Las Vegas), quién se atrevió a preguntar a la susodicha Carrie su opinión sobre las bodas gays.


