Archivo para Agosto, 2009

Salvo gloriosas y no tan gloriosas excepciones, la longitud media del pene en estado flácido es de 9,9 centímetros; erecto, suele rondar los 15 cm. de largo y unos 9,5 de grosor, según datos recogidos por Joseph Cohen (autor también de “Sabes que eres gay cuando…“, del que ya hablé aquí) en su más reciente “El libro del pene” (Ed. Könemann. En El Baúl de los Recuerdos lo venden rebajado de 11,95 a 5,5 euros).

Dispuesto a echar cuentas, me bajo la cremallera del pantalón (mentira, es de botones) y cuelo una mano entre la goma de mis calzoncillos CK (mentira, son de H&M). Con la otra, busco un metro en la caja de herramientas (vale, también es mentira. Detesto los tópicos, pero en este caso tengo que reconocer que, como buen maricón, en mi casa no hay nada que se parzca a una caja de herramientas, exceptuando una navaja suiza multiusos que me compré porque incluía unas pinzas de depilar buenísimas para las cejas. La cinta métrica la conseguí en un bazar de Todo a 1 Yen).

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A lo que iba, confío en dar la talla y en que las jodidas matemáticas no me dejen de lado. “La Humanidad guarda sorpresas maravillosas entre las piernas -escribió en su día el genial Martín Lobo en su ya difunto Blogback Mountain-. Sorpresas inmensas, caucásicas y mulatas, rectas y deliciosamente curvadas, rasuradas, sumisas y dominantes, salvajemente afiladas, pubertas y maduras. Y, que me perdonen los sabios de la geometría genital, casi siempre al otro lado de la frontera mágica de los 18. Centímetros, se entiende”.

Pues para sorpresa la que me llevo yo al tomarme mis medidas. Sorpresa y desánimo, desaliento y decepciónLos números me dan la espalda. Y saco una conclusión: en vez del dichoso ”El libro del pene”, tenía que haberme comprado “El código Da Vinci“, que también estaba de oferta.

A principios de año me propuse aquí dejar de ser tan promiscuo. No lo conseguí. También prometí dejar de ir a la sauna. Y mentí. Aunque la visito con menos frecuencia, eso sí, porque mi jefe me exprime (en el sentido laboral de la expresión, que nadie piense lo que no es) y apenas tengo tiempo para nada.

Pese a todo, me dejo caer por allí de cuando en cuando. La última vez, ayer. Acudí con la saludable intención de darme un baño de burbujas y vapor, pero me encontré con un tipo cuarentón, de cuerpo esbelto y pelo cano, dispuesto a psicoanalizarme en el jacuzzi. Inició su conversación con un “te veo mucho por aquí”, a lo que yo respondí con el correspondiente “será que tú también vienes mucho”.

- “Las personas que frecuentamos estos lugares -continuó en plan Freud- estamos faltas de cariño. Sufrimos lo que la Psicología moderna llama ‘carencias afectivas’ y buscamos en el sexo lo que no encontramos en el amor. Deberíamos f****r menos y abrazarnos más. Eso es justo lo que necesitamos. Más abrazos. ¿Te apetece que te abrace?”

- “Pues no, gracias. Para darme un abrazo ya tengo a mi madre”, respondo. Él descolocado, se levanta, se envuelve en la toalla y se va.

De fondo, escucho una risa. Es C. (del que ya hablé aquí más de lo que se merece), que contempla la escena desde las duchas. Increíble pero cierto. No sé cómo c**o hace pero está siempre en el mismo sitio que yo, el mismo día que yo y a la misma hora que yo…

C. aprovecha que mi compañero de bañera deja un sitio libre y ocupa su lugar. “Así que buscas algo más que un fuerte abrazo”, bromea conmigo. “Sí, pero me prometí que nunca más sería contigo”, le recuerdo. Lo jodido es que una vez más volví a mentir. Porque sí, al final fue con él. Y no… al acabar ni tan siquiera nos abrazamos.

Conseguido. Desde anoche, el valenciano Sergio Lara es oficialmente el homosexual más guapo de todo el continente. “Se valora la belleza, sí, pero en el certamen se busca sobre todo alguien que dé la cara, que respresente al colectivo gay contra la homofobia”, aseguró nada más aterrizar en España el nuevo Míster Gay Europa.

De hecho, Lara encandiló al jurado desde el minuto uno por su trabajo como voluntario en una ONG que se dedica a realizar pruebas de sífilis y VIH. También por su imponente físico, claro, que lució en bañador, en ropa casual y hasta tocando la guitarra, y que le permitió imponerse a los otros dos finalistas, los representantes de Islandia e Italia.

Ahora le queda por delante un año de corona para pelear por normalizar la situación de los gays en todo el mundo. “Durante el certamen en Oslo, charlábamos con los representantes de Palestina o Rusia y te dabas cuenta de que allí es imposible caminar por la calle de la mano de tu pareja, ellos tienen que llevarlo en secreto. Queda mucho por hacer“, reconoce Sergio en declaraciones recogidas por el diario El Mundo.

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Lo admito. Cantón Oscuro tiene un fallo, y es que en este blog sólo ofrecemos un punto de vista, el masculino, del micromundo gay coruñés. Así que invito a una amiga lesbiana a escribir aquí sus impresiones. Me advierte, eso sí, que ella no es la más adecuada para efectuar el encargo, porque es “muy clásica”. Pese a todo, esta es su respuesta:

lesbianas1.jpgMe gusta vuestro mundo y como lo lleváis, porque no tiene nada que ver el nuestro. Las lesbianas también se lían unas con otras (es normal, es muy pequeño todo lo que nos rodea), menos yo, la cásica, que no entiendo muy bien eso del cruising o como se escriba. Porque yo no follo, AMO. Disfruto de cada caricia, beso, roce, complicidad… con mi pareja, claro. Necesito sentir para dar un beso, si no se me hace muy frío. Pero entiendo a quien le guste la promiscuidad (aún así, realmente pienso que tod@s buscamos tener una pareja estable).

En cuanto a los locales para chicas, sí tenemos algún que otro sitio por donde salir, pero no muchos, por eso frecuentamos los vuestros.

Un saludo desde o país das maravillas, donde os soños se fan realidade.

PD: Cualquier lesbiana que quiera explicar cómo vive su sexualidad en una ciudad como Coruña está invitada a participar en este blog. Seguro que muchas chicas lo agradecerán. Y yo también.