PENE
27 Ago 2009
Salvo gloriosas y no tan gloriosas excepciones, la longitud media del pene en estado flácido es de 9,9 centímetros; erecto, suele rondar los 15 cm. de largo y unos 9,5 de grosor, según datos recogidos por Joseph Cohen (autor también de “Sabes que eres gay cuando…“, del que ya hablé aquí) en su más reciente “El libro del pene” (Ed. Könemann. En El Baúl de los Recuerdos lo venden rebajado de 11,95 a 5,5 euros).
Dispuesto a echar cuentas, me bajo la cremallera del pantalón (mentira, es de botones) y cuelo una mano entre la goma de mis calzoncillos CK (mentira, son de H&M). Con la otra, busco un metro en la caja de herramientas (vale, también es mentira. Detesto los tópicos, pero en este caso tengo que reconocer que, como buen maricón, en mi casa no hay nada que se parzca a una caja de herramientas, exceptuando una navaja suiza multiusos que me compré porque incluía unas pinzas de depilar buenísimas para las cejas. La cinta métrica la conseguí en un bazar de Todo a 1 Yen).

A lo que iba, confío en dar la talla y en que las jodidas matemáticas no me dejen de lado. “La Humanidad guarda sorpresas maravillosas entre las piernas -escribió en su día el genial Martín Lobo en su ya difunto Blogback Mountain-. Sorpresas inmensas, caucásicas y mulatas, rectas y deliciosamente curvadas, rasuradas, sumisas y dominantes, salvajemente afiladas, pubertas y maduras. Y, que me perdonen los sabios de la geometría genital, casi siempre al otro lado de la frontera mágica de los 18. Centímetros, se entiende”.
Pues para sorpresa la que me llevo yo al tomarme mis medidas. Sorpresa y desánimo, desaliento y decepción. Los números me dan la espalda. Y saco una conclusión: en vez del dichoso ”El libro del pene”, tenía que haberme comprado “El código Da Vinci“, que también estaba de oferta.

Me gusta vuestro mundo y como lo lleváis, porque no tiene nada que ver el nuestro. Las lesbianas también se lían unas con otras (es normal, es muy pequeño todo lo que nos rodea), menos yo, la cásica, que no entiendo muy bien eso del cruising o como se escriba. Porque yo no follo, AMO. Disfruto de cada caricia, beso, roce, complicidad… con mi pareja, claro. Necesito sentir para dar un beso, si no se me hace muy frío. Pero entiendo a quien le guste la promiscuidad (aún así, realmente pienso que tod@s buscamos tener una pareja estable).

