¿ES ESTO AMOR?
04 Feb 2010
¿Sabes cuando conoces a un chico y te mira y le miras y te atrae y sabes que le atraes y estás deseando que pase por tu lado y como sin querer te roce la mano y al final se acerca y te invita a un güisqui aunque tú en realidad lo que te beberías de un trago es una cocacolazero porque tienes la boca tan seca que no puedes ni hablar y después te pregunta si “te atreves” a ir a su casa si “te atreves” dice y tú claro que te atreves y te vas con él y en otras circunstancias los dos seríais mucho más lanzados pero ahora estáis un poco cortados porque esta vez ninguno se quiere equivocar porque os gustáis de verdad y actuáis como si de un encuentro entre la Duquesa de Alba y la Reina de Inglaterra se tratara que nadie sabe quién se tiene que arrodillar primero y finalmente es él el que se anima y mientras te desabrocha la camisa y el pantalón te tiemblan las piernas te tiembla todo el cuerpo y tú también le desnudas a él y os reís y os rozáis y os besáis y os folláis y os volvéis a reir y habláis sin decir nada sólo por hablar que ya habrá tiempo de preguntarse los nombres pero ahora lo único que os importa es que no termine nunca este momento y entonces tú recuerdas todas las veces que juraste que jamás te ibas a enamorar y recuerdas todas las veces que te cagaste en San Valentín y en el puñetero Papa que lo canonizó y recuerdas aquella vez que decidiste darle una oportunidad a C. que hacía tiempo que te perseguía y bueno a ti tampoco te disgustaba y te lo llevaste a casa y le abrazaste por detrás con tus manos sobre su pecho y tu erección contra su espalda que pareciáis Patrick Swayze y Demi Moore en aquella escena tan romántica de Ghost pero desnudos y con lubricante entre los dedos en vez de barro y entonces C. dejó caer el peso de su cuerpo hacia atrás y RAAAAAS no sabes muy bien cómo se produjo el desgarro de tu frenillo de esa manera tan tonta y se rompió la magia del momento y lloraste de dolor y de rabia porque al ver la sangre C. se marchó que en estos tiempos que corren tan revueltos nadie quiere que le salpiquen fluidos ajenos así tan alegremente y entonces comprendiste o creíste comprender aquella frase de “el amor perjudica seriamente la salud” pero ahora sabes que tan sólo era el título de una mala película de Ana Belén y también recuerdas todas las veces que un tal Rubén achacó tu promiscuidad a tus “carencias afectivas” y a lo peor tenía razón pero al mismo tiempo que todos esos recuerdos se atropellan en tu cerebro te olvidas de todo te olvidas de dormir te olvidas de madrugar y hasta te olvidas al día siguiente de ir a trabajar y te olvidas de escribir y de que hay que puntuar y te olvidas casi de respirar porque por fin has encontrado a alguien que te deja sin aliento? ¿Sabes a lo qué me refiero? Pues a mí me ocurrió ayer…


