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Ay, BorjaMARI, ay, me duele la cabeza como si acabase de estudiar el imperativo categórico kantiano de un tirón. Me duele el corazón como si acabase de correr descalzo un maratón. Me duele el desamor… Y tu reduces mi tragedia a la categoría de “anécdota choni”. “ANÉCDOTA CHONI”. Sufro mi primera ruptura sentimental y tú te comportas como si yo fuese un poligonero cualquiera cuyo único drama es haber pillado porros de mala calidad. Que no tienes tacto, que no tienes sensibilidad más allá de la puntita de tu glande (si es que a tu edad, y después de tanto uso, todavía conservas sensibilidad en esa zona tan erógena de la anatomía masculina). “Anécdota choni”, dices…

Pues mi sufrimiento es real, que lo sepas, y este fin de semana no pienso pisar el Alfa, ni Bulubú, ni el Puti, ni el Sex, ni BackStage, ni el Mamá ya lo sabe, ni Papá lo sospecha, ni la cabina con glory-hole del sex-shop, ni el cuarto de baño de la estación, ni el de Los Rosales, ni las rocas de Punta Herminia, ni el área de descanso de la autopista, ni los Jardines de Méndez Núñez una vez terminado el botellón. Ni mucho menos la sauna*. Tampoco el cuarto oscuro de Nuevo Glamour. No. Este largo puente voy a encerrarme en casa, en calcetines y pijama, y practicaré el cocooning en su máxima expresión. Con el móvil apagado, claro. Y jodido. Jodido y muerto de frío (porque te diré que, después de dos meses sintiendo bajo las sábanas el calor de su cuerpo, la primera noche que volví a dormir solo pasé tanto frío que hasta tuve que conectar la manta eléctrica).

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(Johnny Hazzard, modelo, poeta y porno-star de la factoría de ChiChi LaRue, posa en plan cocooning para Tetu Magazine)

* Por cierto, el posible cierre de la sauna no es más que un bulo levantado por tu Marido, quien creyó ver un cartel de “se vende” junto a la puerta de entrada. En realidad el letrero existe, sí, pero colocado en el local de al lado, que es el que está en venta. Así que, de momento, tenemos burbujas para rato.

Hola, Cantón. Mira, a mi me parece muy bien que Malaputa , GMA y su Princesa estén solidarizadísimos con tu tragedia gorda. A mí, la verdad, esa firme propuesta que te haces de visitar más a menudo la sauna me hace pensar que la tragedia gorda la podemos reducir a la categoría de “anécdota choni”. Pero, males de amores aparte, te diré que he oído rumores de que la sauna tiene un futuro próximo más o menos cuestionable. A ver si te enteras y nos cuentas, porque para un local enteramente gay que teníamos en Coruña, sería una verdadera pena que nos lo quitaran y volviéramos a equipararnos a Piornedo (maravilloso lugar en el idílico entorno de Os Ancares) en lo que a ambiente gay se refiere. Espero tus fiables noticias.

Pero lo que me trae hoy por aquí es que acabo de leer en los periódicos que un juez de Sabadell ha dictado lo que constituye la primera orden de alejamiento por homofobia, equiparando dicho mal social a la violencia de género. Y me han empezado a funcionar borjamáricamente (palabro que pasará a la historia) las meninges. Al continuar leyendo la noticia, me entero de que la orden de alejamiento no obra sobre gente con una educación desfasada, antigua u obsoleta, sino sobre un grupo de “chicos jóvenes”. Y digo yo que esto hace pensar a cualquiera, ¿no crees? Porque tanto adelanto social, tanta igualdad, tanto orgullo, tanta legalización del matrimonio, tanta concienciación y tantos farrapos de gaita, al final, ¿a qué han conducido? ¿A que un grupo de niñatos sigan apedreando al maricón del barrio, lo insulten y lo humillen?

Porque claro, si resulta que por la tele nos dicen que los maricones somos la hostia, si todo el mundo dice que somos supersensibles y con un sentido artístico y estético de la leche (utilizando “leche” en el sentido popular del vocablo), si en el Parlamento nos reconocen el derecho a constituir una familia con papeles y en los hoteles nos hacen superofertas para celebrar bodas gays, si tenemos oportunidades increíbles para fines de semana friendlys en Amsterdam, San Francisco o Berlín, si nos montamos unos gay pride impresionantes totalmente patrocinados por Reebok, Nike, Adidas o Bikkembergs, pero resulta que los jueces tienen que dictar órdenes de alejamiento para que no nos linchen… ¿No será que nos hemos olvidado de algo? ¿Hasta qué punto tiene que llegar la desesperación de una persona para acudir a la justicia a suplicar ayuda porque es homosexual y la gente la acosa? Y si, para terminar de joder la marrana, resulta que los acosadores son gente joven, educada en el contexto de la posttransición, de la libertad, de los derechos para todos… ¿Qué es lo que ha fallado?

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Cantón Oscuro y El Señor Ese han convenido de mutuo y común acuerdo el cese temporal de su convivencia, lo que en la práctica se traduce en una separación de hecho que, de momento, no tendrá consecuencias jurídicas (ya que no estaban casados legalmente). Tras más de dos meses de relación, Cantón Oscuro y El Señor Ese quieren darse un tiempo para meditar sobre su futuro, pensando siempre en el bienestar de ambas partes.

Cantón Oscuro se ha trasladado ya a su antiguo domicilio, mientras que El Señor Ese mantiene su lugar de residencia en la vivienda conyugal, que para algo es él quien paga la hipoteca. Tras esta separación, ninguno de los implicados desatenderá su agenda laboral ni sus compromisos sociales, pero tampoco se descarta que a partir de ahora visiten con más frecuencia la sauna. Asímismo, El Señor Ese podrá seguir haciendo uso del singstar de Mecano que Cantón Oscuro le regaló llevó un domingo a su casa.

Aunque su compromiso se hizo oficial aquí en el blog un par de días después, Cantón Oscuro y El Señor Ese se conocieron el 2 de febrero de este año en un disco-bar coruñés, y desde entonces mantuvieron una relación basada en el afecto, el respeto mutuo y el folleteo. La última vez que aparecieron juntos en público fue el pasado sábado en el Puticlú, donde ambos daban muestras de una evidente borrachera.

La pareja ha decidido no emitir comunicado oficial ni hacer comentario alguno sobre la ruptura.

Decía el otro día que tenía mucho que opinar acerca del “senador anti gay”, del sexo de los maduros y de los comentarios de mi idolatrado Z acerca del “saber estar” de los homosexuales entrados en años en determinados ambientes y locales. En realidad, acerca de las dos primeras cosas poco puedo añadir a lo que ya se ha comentado en el blog, salvo que siempre he sido partidario del outing más brutal para este tipo de personas que tienen relevancia social, poder para construir leyes o derogarlas, influencia sobre la opinión pública y los estamentos del estado y, sobre todo, doble moral a la hora de llenarse la boca con rezos y súplicas a dios para encontrar la paz interna. De la misma manera que siempre he respetado la realidad de los armarios individuales de l@s ciudadan@s de a pie, ya que cada uno conoce su vida y sus circunstancias y nadie tiene derecho a ejercer de ángel salvador de la intimidad de los demás.

En cuanto a las estadísticas sobre el sexo de los que peinan canas, pues qué quieres que te diga, Cantoncillo, que me las paso por el Grecian 2000 (producto que no he tenido todavía la necesidad de usar) y que, si ya de por sí son informaciones para catetos, peor es el hecho de hipertextualizarlas (la palabrita es una maravilla y el jugo que se le quita…) y, como decía mi sabio padre “non me toques o nabizo”.

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