TÚ DICES “CHONI”, YO DIGO DESAMOR
19 Mar 2010
Ay, BorjaMARI, ay, me duele la cabeza como si acabase de estudiar el imperativo categórico kantiano de un tirón. Me duele el corazón como si acabase de correr descalzo un maratón. Me duele el desamor… Y tu reduces mi tragedia a la categoría de “anécdota choni”. “ANÉCDOTA CHONI”. Sufro mi primera ruptura sentimental y tú te comportas como si yo fuese un poligonero cualquiera cuyo único drama es haber pillado porros de mala calidad. Que no tienes tacto, que no tienes sensibilidad más allá de la puntita de tu glande (si es que a tu edad, y después de tanto uso, todavía conservas sensibilidad en esa zona tan erógena de la anatomía masculina). “Anécdota choni”, dices…
Pues mi sufrimiento es real, que lo sepas, y este fin de semana no pienso pisar el Alfa, ni Bulubú, ni el Puti, ni el Sex, ni BackStage, ni el Mamá ya lo sabe, ni Papá lo sospecha, ni la cabina con glory-hole del sex-shop, ni el cuarto de baño de la estación, ni el de Los Rosales, ni las rocas de Punta Herminia, ni el área de descanso de la autopista, ni los Jardines de Méndez Núñez una vez terminado el botellón. Ni mucho menos la sauna*. Tampoco el cuarto oscuro de Nuevo Glamour. No. Este largo puente voy a encerrarme en casa, en calcetines y pijama, y practicaré el cocooning en su máxima expresión. Con el móvil apagado, claro. Y jodido. Jodido y muerto de frío (porque te diré que, después de dos meses sintiendo bajo las sábanas el calor de su cuerpo, la primera noche que volví a dormir solo pasé tanto frío que hasta tuve que conectar la manta eléctrica).

(Johnny Hazzard, modelo, poeta y porno-star de la factoría de ChiChi LaRue, posa en plan cocooning para Tetu Magazine)
* Por cierto, el posible cierre de la sauna no es más que un bulo levantado por tu Marido, quien creyó ver un cartel de “se vende” junto a la puerta de entrada. En realidad el letrero existe, sí, pero colocado en el local de al lado, que es el que está en venta. Así que, de momento, tenemos burbujas para rato.


