Sí que es verdad, oh loado Cantón, que, sinceramente, no estoy yo ya para vestir camisetas como las que tan magníficamente lleva mi también loado Z. Y si quieres que te diga la verdad, bien está salir a tomar el aire de vez en cuando, pero la cuestión es la siguiente: ¿Ser gay hoy en dia implica tener un margen de edad que no supere los -por ejemplo- cuarenta años? Cuando hablamos de visibilidad imagino que nos referimos a una normalización en la vida cotidiana de la actitud gay, entendiendo por ello el hecho de tener una vida exactamente igual que la de cualquier ciudadan@ que sea heterosexual.
Sé que viviendo unos tiempos como los que vivimos, en los que el hecho homosexual ha salido de las históricas cavernas en las que se ha tenido que mantener durante años debido a la discriminación, la humillación, la falta de entendimiento e incluso la peligrosísima ilegalidad a la que estaba sometido, haya que entender que estemos a reventar de orgullo, petardismo e hiperbolicémos nuestras bases de comportamiento ante la sociedad. Pero no hay más que salir por ahí a tomar una copa (bueno, o dieciocho, sólo es una forma de hablar) para darnos cuenta de que quizá esta liberación, normalización o como quieras llamarla esté siendo fagocitada por un desmedido sentido comercial, económico y hasta político que eleva a los altares a la juventud divina y quita de delante la realidad de los homosexuales que superan la franja en la que las camisetas receñidas, los vaqueros que dejan ver la hucha hasta unas latitudes increíbles o las zapas recubiertas de lamé son medianamente recomendables. ¿Qué vida hacen hoy por hoy los hombres y mujeres homosexuales que forman parte de eso que se llama la “tercera” o incluso “cuarta” edad? (Digamos que yo me sitúo en la “segunda y media”, supongo, más que nada por aquello de ubicarme dónde me corresponde e irme preparando…).
¿Y si al hecho de pertenecer a esa franja de edad añadimos la posibilidad de que muchos de ell@s no tengan el poderío económico que se supone a cualquier gay (y por qué se supone que los que tienen pasta son los gays pero nadie lo supone de las lesbianas), dónde los situamos? ¿Que ofertas sociales, de ocio, culturales, de grupo, etc… hay para estos colectivos? En las revistas no salen. En la televisión tampoco. La publicidad supuestamente gay va dirigida a hombres jóvenes (las mujeres no existen), guapos, actores, modelos superfashion, actores porno de moda, pudientes y grandes profesionales liberales o prestigiosos titulados. No hay más que darse una vuelta por el Backstage, por ejemplo, para darse cuenta de ello. De acuerdo que de vez en cuando aparece una pandillita de señores más o menos fondones o maduretes por alguna esquina de algún bar. Y suelen ser víctimas de crueles comentarios maliciosos de boca de alguna marica mala que, apostada en la barra y rodeada de admiradores imberbes, lanza sus improperios crueles contra ellos. Es una realidad que los hemos convertido en frikis dignos de lástima y que son un espejo acojonante para que la gente gay bella, divina de la muerte y de conciencia insustancial tenga algún argumento cerebral que justifique el hecho de poseer neuronas como cualquier otro ser humano.
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