
DE ADOLESCENTES Y PARA ADOLESCENTES
“Escribí Crepúsculo pensando en mí. Y concebí una fantasía. Un amor que en las páginas de mi libro es tan fantástico como el mundo de los vampiros. Es Romeo y Julieta, es la mitología del amor. Esa primera vez que nadie olvida. No quería nada real. Buscaba algo diferente, parecido a los dioses griegos, y eso es lo que escribí”. Así es como se expresa la sorprendente autora de Crepúsculo: un amor peligroso, la novela con la que Stephenie Meyer inició una exitosa saga de la que, hasta el momento, ya se han publicado cuatro títulos. Además, el próximo 18 de noviembre tendremos ocasión de asistir al estreno cinematográfico del segundo volumen de la serie: Crepúsculo la saga: Luna nueva (2009).

Evidentemente, esta madre y ama de casa sin ninguna experiencia literaria anterior, dio en el clavo y encontró la receta mágica para seducir a millones de adolescentes con sus historias, y con un instrumento narrativo que cada vez se antoja más lejano para una generación acostumbrada a la inmediatez del lenguaje audiovisual. Y sólo por eso, por ser capaz de atraer hacia la lenta reflexión que se esconde en la lectura a todos esos chavales que tiemblan de pereza ante la perspectiva de leer un libro, ya merece todos los respetos de cualquiera que tenga dos dedos de frente. Ahora bien, lo de pretender que su relato de amor imposible entre una joven y un bello vampiro sea Romeo y Julieta, a cualquiera de esos mismos tipos con dos dedos de frente le parecerá, cuando menos, una pretenciosa osadía. Vamos, que lo que tenemos entre manos no es más que eso: una historia de adolescentes y para adolescentes.

Todo lo dicho sobre la novela es extrapolable a su adaptación cinematográfica, porque esta es absolutamente fiel al contenido y al espíritu que se esconde en su base literaria. La realizadora Catherine Hardwicke traslada a la pantalla todos esos ritos que marcan el descubrimiento del amor: el deseo contenido, el sentimiento de incomprensión, ese romanticismo desatado que cabe en una canción, la pérdida de la ingenuidad… En fin, creo que ya lo he dicho: Crepúsculo es una historia de adolescentes y para adolescentes.

