
DECEPCIONANTE CARA A CARA
Los publicistas de esta prescindible y aburrida producción lo tuvieron claro a la hora de diseñar el cartel promocional. En él vemos únicamente los rostros de sus protagonistas, Robert De Niro y Al Pacino, dos de los actores más respetados del último cine americano. El resto viene sólo: que sí estamos ante un nuevo cara a cara de dos monstruos de la pantalla, que sí el espectador disfrutará de uno de los duelos interpretativos más esperados del momento…

Pero, después de ver Asesinato justo, uno suscribe palabra por palabra lo dicho por algún colega: hay más cine en los quince minutos que comparten ambos actores en Heat (1995), la cinta de Michael Mann, que en todo el metraje de este thriller que aguantaría con dificultades un visionado televisivo de sobremesa. En principio porque, tanto De Niro como Al Pacino, hacen un trabajo vulgar, reiterativo y desganado. Pero aunque estuvieran soberbios, algo prácticamente imposible con los personajes que tienen entre manos, el filme seguiría perteneciendo con todos los honores al club de los títulos olvidables. Mi amigo Edmundo lo resumió estupendamente: “Si en lugar de ellos estuvieran Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme, la película no sería peor, sería igual de mala”.

El fiasco comienza a entenderse cuando nos enteramos de que el director es Jon Avnet, un tipo que desde Tomates verdes fritos (1992), su notable y esperanzador debut tras la cámara, no ha hecho más que perpetrar trabajos intrascendentes y torpes. La gota que colmó el vaso y consiguió que este espectador se eche a temblar cada vez que aparece su nombre en los títulos de crédito fue 88 minutos (2007), un filme del que ya dimos buena cuenta en este misma ventana y en el que también veíamos a un errático Al Pacino.

Pero, ¿por qué Asesinato justo es una mala película? Intentaré ser breve: porque el argumento es una sucesión de tópicos que, por mucho que su director se dedique a fracturar con numerosos flashbacks pretendiendo que parezca más complejo de lo que realmente es, nunca llega a captar la atención del espectador; porque los personajes son planos y carentes de empatía; o, finalmente, porque en su propuesta formal no hay el más mínimo atisbo de elegancia.


Pet said
Noviembre 18 2009 @ 11:37
Hola, ayer vi por casualidad asesinato justo… qué razón tienen el Sr. Boñar y su amigo el Sr. Edmundo.
En fin, tan olvidable es la peli que ya ni me acuerdo de ella!!
Besos
Foxo said
Noviembre 20 2009 @ 14:20
Pue yo un día la alquile, pero no me aburrí….
Básicamente me olvidé de ella y cuando me acorde (una semana después) me fui corriendo a devolverla al videoclub y no pasarme de los 3 euros de recargo…
De todas formas y por vuestra simpaticas y positivas aportaciones voy a volver a pillarla, quizás este fin de semana que promete lluvioso!