Día 5, viernes 21 de septiembre: visita por libre a Yokohama y el barrio chino japonés
Escrito por Sonia Seijas el Sábado, 6 de octubre , 2007 a las 10:07
Hoy tocaba visita guiada a Yokohama y Kamakura a un onsen, pero nosotros hemos decidido ir por libre, porque lo del onsen tampoco nos apetecía mucho después de estar en el balneario ayer y decidimos ir por libre a ver Yokohama para poder visitar con calma el barrio chino que hoy por hoy es punto de encuentro entre semana de colegiales y ko-gals, a las que tenía muchísimas ganas de ver. Me han quedado ganas, sin embargo, de ver el buda enorme que preside Kamamura. Un Buda de bronce que mide poco más de 13 metros y que es hueco por dentro para poder entrar y subir por su interior. Me permito la licencia de tomar prestada una fotico de alguno de mis compis de viaje para que podáis disfrutar del esplendor de la estatua y si tenéis ocasión la visités si algún día decidís ir a Japón.
Nada más empezar el viaje a Yokohama en metro, nos ha pasado una de las cosas más alucinantes que me ha pasado en la vida. Había oído hablar de la cordialidad y cortesía japonesa, pero esto sobrepasó todos los límites imaginables. Empecemos por el principio, para algunos puede resultar un poco difícil sacar un ticket de metro en Japón, pero es de lo más sencillo si lo simplificas al máximo, mi recomendación es que vayáis a donde vayáis saquéis un ticket de metro mínimo, que está por los 160 ¥ y luego, al llegar al destino hay unas máquinas en las que metes el ticket y te dice o que necesitas pagar a mayores dado el destino al que has llegado, así no te equivocas nunca con el importe. ^_^ Truquitos de viajeros! Bueno, al caso de lo que nos pasó. Resulta, que para poder ir al barrio chino teníamos que cambiar de línea de metro, pero nos equivocamos y salimos de la línea en lugar de hacer un traslado, así que Javi se acercó al revisor para comentárselo y ver cómo podíamos arreglarlo. Si esta situación se hubiese dado en cualquier sitio del mundo, probablemente, nos hubieran dicho que nos las apañáramos y que sacáramos otro billete. Pero en Japón no. Haciendo gala de su extremada educación, el revisor salió de su cubículo y abrió la máquina que recoge los tickets al salir y buscó todos nuestros tickets (y éramos unos cuantos) y nos los devolvió para que pudiésemos seguir nuestro camino dentro del metro. INCREÍBLE!! Nunca en mi vida me había pasado nada igual, nunca.
Así que seguimos nuestro camino hasta Chinatown o Chuka-gai, como lo llaman aquí. Alucinados, eso sí, con la experiencia que acabábamos de tener. Y llegamos por fin a Yokohama, la segunda ciudad más grande de Japón, antes de dirigirnos al barrio chino, pasamos por el estadio de Yokohama, donde se juegan muchas de las ligas de beisbol, que es un deporte muy popular aquí, de hecho, había un equipo cambiándose fuera del estadio justo en el momento en que llegamos.
Después de visitar el estadio, nos dirigimos al barrio chino, sobre todo porque hay que reconocer que nos estábamos muriendo de calor, a pesar de ser septiembre hemos tenido mucha suerte con el tiempo y hemos disfrutado de un sol asfixiante a veces. Reconoceréis Chinatown a la primera porque, por casi todas las calles que se entra, hay puertas chinas, parecidas a los torii japoneses pero con muchos más adornos y muy coloridas como las que se ven en las fotos de abajo y que son, casualmente, por las que entramos y salimos. Hay que tener en cuenta que hay pocos barrios chinos en Japón, este es probablemente el más grande, ya que las relaciones entre Japón y China no han sido siempre demasiado buenas. Está lleno de restaurantes, comercios y también hay muchos locales de masajes y de adivinación.
Es un barrio, tremendamente colorido, tanto arquitectónicamente como a nivel de tiendas y puestos de comida. Me dejó bastante sorprendida la cantidad de escolares que hemos encontrado comprando y revoloteando por todo el barrio. Parece que está de moda venir aquí entre semana para mirar ropita o para simplemente tomar una “bola de dragón” china. Los chicos estaban encantados, porque pudieron hacerse un montón de fotos con las típicas colegialas y con alguna ko-gal, así que ya estaban contentos. La verdad, es que al contrario de lo que pueda parecer, muchas estaban muy receptivas al tema de las fotos, aunque no a todos los japoneses les gusta. Por ejemplo, les molesta mucho que se saquen fotos de niños pequeños (así ya lo sabéis de antemano), y cuando no quieren que les saques una foto juntan las muñecas haciendo una X con los brazos, un gesto muy típico japonés para decir que no a algo. Ya veis que para casi todo son muy expresivos con los gestos, de modo que no resulta difícil entenderlos.
He de decir que en todos estos días, no sólo me he enamorado del país sino también de la comida. He llegado a la conclusión de que adoro la comida japonesa, pero también diré que nunca jamás volveré a comer en un barrio chino japonés y menos en Yokohama. La comida fue mala, muy mala, escueta y sobre todo, carísima para el minirestaurante donde nos metimos. Creo realmente que en este caso, los chinos no hicieron alarde de hospitalidad y nos hicieron pagar el pato como extranjeros. Al margen de que la chica que nos atendió tomó el pedido como le dio la gana, luego nos cobró como si hubiésemos consumido varios menús cuando sólo consumimos uno como el que estaba en la carta, y además la comida tenía mal sabor. Bueno, eso dijeron los chicos, que yo, como buena chica, pedí solo arroz y el arroz está bueno en todas partes ^_^. Nos hubiese valido la pena haber salido a comer a la parte japonesa, pero en el fondo fue mejor así, porque ahora puedo advertir a futuros viajeros a tierras niponas.
Después de la decepción culinaria, nos acercamos por el parque Yamashita, que es un parque precioso que discurre por casi todo el puerto hacia la zona de Minato Mirai 21 donde estaba el observatorio que queríamos visitar. El parque es realmente precioso, y normalmente hay mucha gente comiendo o merendando con sus mantelitos sobre el césped lo cual le da un aire todavía más bonito, pero nunca nadie tira nada al suelo y cuando acaban recogen todo con mucho cuidado para dejar el césped impoluto. Es un ejecicio de civismo que no he visto en ninguna otra parte, lo tienen casi automatizado en su manera de actuar cotidiana.
Así que encaminamos nuestros pasos hacia el Landmark Tower, el edificio que posee el ascensor más rápido del mundo y que tiene un mirador de 360º en su planta 69. Como veis, los japoneses, a pesar de tener fama de hacer todo en miniatura, en otras cosas lo hacen a lo grande. Al lado del Landmark hay un parque de atracciones con la noria más grande que he visto en mi vida, espero que en alguna de las fotos pueda apreciarse realmente el tamaño de la misma. Cuando entramos en el edificio se me cortó la respiración un momento por la amplitud y las plantas de tiendas que tenía por dentro, y comprendí por un instante porqué los japoneses tienen ese afán consumista tan arraigado en su cultura. Y encontré una tienda Pokemon y sobre todo, una tienda de Ghibli!! el gran creador de La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro entre otras maravillas. Casi me quedo acampada allí, pero David consiguió arrancarme y llevarme al ascensor para que se me taponasen los oídos subiendo 69 pisos en menos de un minuto. Increíble. Como habíamos esperado hasta el atardecer para subir, no solo se veía la ciudad, sino que tuvimos unas vistas del anochecer realmente impagables, fue uno de esos momentos totalmente mágicos en los que te gustaría parar el tiempo. Os lo aconsejo al anochecer, sobre las 5 y media japonesas, si es un día despejado podeis incluso ver el monte Fuji al fondo con un anochecer y unos colores impresionantes.
Al salir, nos encontramos con un espectáculo callejero de un chico que hacía equilibrismo sobre unas sillas. Un espectáculo muy bonito, además me llama mucho la atención que aquí no pidan ni pasen el “gorro” después de las actuaciones, que puedes encontrar en cualquier plaza o parque. Parece que lo hagan más por el gusto de hacerlo que por lo que pueden ganar con ello.
Luego nos dividimos, los chicos se fueron a visitar el museo del ramen, el Shin Yokohama Ramen Museum, al que se llega a partir de la estación de Shin Yokohama, y en el que hay ocho tiendas de ramen en las que se presentan las variaciones de cada región para este plato tan típico japonés, y todo en una calle ambientada en principios del siglo pasado, más o menos. Me permito la licencia de colgar un par de fotos de uno de los chicos para aquellos intrépidos que deseen probar todas las variantes de ramen.
Al volver tuvimos otro encuentro con la cordialidad japonesa que ya os contaré y acabamos en la terraza cenando con Fara y Jordi, con los que hemos hecho muy buenas migas y por fin he podido probar las bolitas de pulpo que salen en tantos animes ^_^ Ahora ya entiendo la pasión que siente el gato de Sakura por estas bolitas, son deliciosas!
(5) Comentarios
Categoría: Japón,Viaje Japon 2007
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Comentario por Javi Hecho el Viernes, 12 de octubre, 2007 a las 18:36 |
Joer, ¡qué chulas las fotos de la ciudad de noche! Siempre me han gustado ese tipo de fotos, pero es que estas me encantan
Comentario por Simon Hecho el Sábado, 13 de octubre, 2007 a las 20:01 |
Ya que no hay ningun post…
Me debato entre lo bonito de las fotos de la ciudad de noche, y el asco que me da la superpoblacion (¿dragón del cielo o de la tierra?)
Por cierto que hambre me ha entrao con esas ultimas fotos.
Comentario por Sonia Seijas Hecho el Lunes, 15 de octubre, 2007 a las 10:17 |
La verdad es que ver Yokohama de noche es una gozada, además con esperar hasta las 5 y media o así que empieza a anochecer es suficiente y se puede disfrutar de la vista de las luces de la ciudad, y si es un día despejado y se ve el Fuji de fondo, ya es impagable. La verdad es que nos sentamos un rato frente a los cristales, como idiotas pensando en lo bonito que estaba y en la suerte que habíamos tenido por poder verlo finalmente. ^__^
Animaos, que es un viaje para hacer, en serio.
Y por cierto… dragón de la tierra, por supuesto, aunque no les quito su razón a los del cielo
Comentario por Xavi Hecho el Sábado, 27 de octubre, 2007 a las 8:08 |
¡Hola!
Muchas gracias por este ‘reportaje’ sobre Yokohama!! Estoy trabajando unas semanas en Tokio, y mañana quería bajar a Yokohama a conocerlo. Y he de darte (daros) las gracias por la información. Parece que, aunque ahora llueve, me voy a animar (eso sí, evitaré comer en Chinatown
))
Un saludo
Xavi
Comentario por Sonia Seijas Hecho el Sábado, 27 de octubre, 2007 a las 9:37 |
Me alegro de que te haya servido de algo ^^ Esa es mi intención en todo momento. A lo mejor tú tienes mejor experiencia con la comida en Chinatown, pero otra gente con la que hablé tampoco quedó muy contenta, sobre todo si te gusta la comida japonesa. Espero tu comentario para que me cuentes tu experiencia y las cosas que te han gustado, así tendremos más puntos de vista y no solo el mío.
Por cierto, si te queda tiempo y te gusta puedes visitar alguna de las cosas que a nosotros no nos dió tiempo, como el cementerio de extranjeros que está junto al jardín de Sankei-en, y que es precioso, de hecho, tiene la tumba del inglés que ayudó a construir el ferrocarril japonés. Solo tienes que serguir el barrio chino hacia el rió Nakamura y atravesar hacia Motomachi-dori, creo que a esa altura ya hay indicaciones. También hay un museo cervecero cerca del de ramen, en la estación de Nammugi, si te gusta la cerveza, a lo mejor lo disfrutas.
Espero que te guste tanto Japón como me gustó a mí, y encantada de leerte/conocerte.