¿Alguna vez habéis oído la historia de un grupo de música que cuando iba de gira incluía en su lista de peticiones un bol de lacasitos a los que hubiesen retirado todos los de color marróns? A mí siempre me sonó a leyenda urbana, pero acabo de descubrir que no sólo es verídico, sino que ni siquiera es sólo otra extravagancia sin más.
Me manda mi sherpa online este artículo de Tech Republic en el que explican que Van Halen incluía en su lista de demandas la referencia a los M&Ms marrones (y no lacasitos, aunque a mí me parece que los lacasitos harían la historia mucho más entrañable) para asegurarse de que los organizadores del concierto habían leído y seguido todos los apartados del contrato.
Concretamente, el texto establecía que “no podrá haber M&Ms marrones en la zona de backstage; en caso contrario podrá suspenderse el concierto, con indemnización completa” (para la banda, se entiende). Surrealista o no, los músicos tenían un show muy espectacular que requería mucha maquinaria tanto de sonido como de luces… pero muchas veces al llegar al escenario se encontraban que estaba en un local pequeño en el que la estructura simplemente no podía montarse de forma adecuada.
Así que, aunque la larga y detallada lista de demandas especificaba todas las necesidades técnicas de la banda, algunos organizadores se la tomaban bastante a la ligera. Por eso los Van Halen añadieron un punto sobre las chocolatinas: si llegaban y veían M&Ms marrones en sus camerinos, sabían que la lista no se había seguido en su totalidad y que podía haber problemas técnicos o de seguridad en el escenario. Si consideraban que el show podía ser conflictivo, lo cancelaban.
¿Las consecuencias? Ellos se crearon la fama de ser unos divos que cancelaban los conciertos sólo por unos lacasitos… y los Rolling Stones incluyeron una demanda en su propia lista pidiendo todos los M&Ms marrones que los Van Halen no había querido. ¡Y todos tan contentos!
Hace tiempo que no cuelgo ninguna noticia espectacular, pero es que todo lo que encontraba era aburrido o forzado. La gente que hace tonterías para salir en la tele no me resulta nada interesante. En cambio, la gente que hace tonterías para ganar mucho dinero siempre me llama la atención:
Siguiendo mi tradición, voy a lanzarme con la quiniela de los Oscar de este año. Hace doce meses, los señores de la Academia me pillaron totalmente por sorpresa con Slumdog Millionaire, pero yo no pierdo la fe, y estoy segura de que alguna vez mis métodos poco convencionales me permitirán acertar por lo menos media docena de premios.
Dicen que la magia de un buen publicista es que es capaz de crear necesidades de la nada. (¿Estamos pensando todos en Steve Jobs? Guay, pero esto no tiene nada que vez con él, así que sigamos a lo nuestro.)
Siguiendo -y cerrando- esta breve etapa dedicada exclusivamente a los hombres, me sugiere mi amiga
¿Eres de ésos que piensan que los gatitos no son monos, sino patéticos? ¿Tu gran ídolo es Chuck Norris? ¿No recuerdas cuál fue la última vez que lloraste? Admítelo: eres un macho muy macho. Y claro, como tal, hay comidas que seguro que evitas para que no se estropee tu imagen pública de pura masculinidad. Como los polos de fresa, los ositos de gominola, las pastas de té… y las magdalenas.
Voy a ser breve para no perder el tiempo e ir a la parte buena: en
La última vez que me llegó una
Por lo general, este blog suele alcanzar unos niveles de surrealismo importantes, pero creo que hoy se van a romper todas las barreras:
Una se levanta, se ducha, desayuna civilizadamente y empieza su mañana, aún legañosa, leyendo la prensa. Y entre tanta fusión de cajas, debacle económica, fichajes futbolísticos y crisis municipales, de vez en cuando se encuentra con una noticia que realmente vale la pena:
