Secretos a voces
Si vuelves te contaré el secreto
GUTIERREZ SANCHO, Mónica
Caballo de Troya, 2008
¿Han oído alguna vez esas expresiones manidas como ‘merece una palmadita en la espalda’ o ‘apunta maneras’ para referirse a alguien al que no queremos llegar a criticar pero que tampoco nos deja otro camino que la condescendencia? Bien, pues eso es lo que, tras su lectura, me provoca ‘Si vuelves te contaré el secreto’ de Mónica Gutiérrez Sancho.
Estructurada en capítulos encabezados por una selección jazzistica a manera de ambientación musical de su contenido, “Si vuelves te contaré el secreto” cuenta la historia de un misterioso night-club que tiene la particularidad de que sólo se puede asistir a él en una única ocasión. Gutiérrez Sancho se centra en varios personajes, todos ellos perdedores furtivos de su pasado, que empiezan a trabajar en el local así como en algunos de los vecinos de la calle donde el extraño lugar abre sus puertas.
Nos encontramos ante una novela correcta, no puedo negarlo, pero que contiene el inexcusable defecto de no cumplir con las expectativas que la misma autora vierte en sus primeras páginas. Toda una serie de buenas ideas que no llegan a concretarse debido a la blandura de los personajes, adultos retratados con mirada adolescente, y a la precipitación en el desarrollo la intriga. Lo que podría haber sido una interesante mezcla entre los microuniversos de Perec (esa descripción de las diferentes vidas y negocios de la calle en la que transcurre gran parte de la acción nos retrotrae a “La vida, instrucciones de uso”) o los relatos de misterio de Roald Dahl se queda en una historia que abunda en los tópicos a la hora de retratar los personajes y que, además, trasluce una visión demasiado femenina de esos mismos tópicos.
Escribo todo esto con cierta lástima pues entre tanta banalidad adolescente sobresalen algunos capítulos ciertamente brillantes en su ejecución y que destilan un mayor grado de madurez como el que se centra en la historia de la señora Ranowey. Igualmente el estilo oscila demasiado; frente a un buen párrafo aparece otro falto de inspiración, junto a una pagina imaginativa otra llena de imágenes manidas. Se aprecia ilusión y esfuerzo en la autora y a veces lo consigue transmitir al lector, pero creo que hubiera ido deseable que ella misma hubiese pulido más su obra antes de decidirse a publicarla.



