Desarraigo y Nápoles
ORTESE, Anna Maria
Minúscula, 2008
Cuando en 1953 Anna Maria Ortese se alejaba de Nápoles, sabía que aquella separación era definitiva. Había llegado allí poco después del estallido de la segunda guerra mundial y tras doce años dejaba atrás lo que para ella era “una ciudad verdaderamente excepcional en la que todas las cosas: el bien y el mal, la salud y la enfermedad, la felicidad más exaltada y el dolor más agudo… todas eran igualmente estrechas, confusas y abigarradas”.
Largamente gestada, la herida vio la luz en forma de libro, un acerado retrato que muta del cuento literario a una íntima crónica intelectual en cinco movimientos. No gustó a sus colegas y amigos escritores. Ortese fotografiaba la posguerra en la urbe napolitana con relatos crudos y reveladores que eran capaces de tomar la forma de un sainete cruel (“Unas gafas”), de una inmersión en el alma de una mujer que sostiene a su familia a costa de sus deseos (“Interior familiar”), de una fotografía en una sala de espera antes de que los más pobres vendan el metal precioso (“Oro en Forcella”) o una visita al inframundo que habita en un enorme edificio abandonado donde vive el lumpen de la sociedad (“La ciudad involuntaria”). Más ofensivo les resultó el final del libro a sus compañeros intelectuales, que la acusaron de anti–napolitana, pues el quinto relato, titulado “El silencio de la razón”, es un retrato de ellos mismos, un grupo intelectual de izquierda con vocación europeísta y ánimo renovador que editó la revista “Sud” (1945–1947).
Una obra que supera el neorrealismo italiano con un cruce de caminos entre el relato corto, la crónica periodística y el libro de viajes y en el que, página a página, se revela una autora atormentada por la visión auténtica de una Nápoles descarnada y neurótica, lo que tiene mucho de proyección de su propio desarraigo y de una dolorosa revelación urbana e íntima a la vez.
La muy cuidada edición de Minúscula proporciona el perfecto marco para conocer la obra gracias a los breves pero reveladores prólogos y epílogos a la edición, escritos por la propia autora. También la inclusión de expresiones de italiano napolitano (recogidas en su correspondiente glosario) logra mantener la frescura de las partes dialogadas en esta historia del desencuentro entre una mujer y una ciudad, entre las que late el amor y el rechazo, la fascinación y el desengaño de lo real insoportable.





