Archive for Octubre, 2009

El fin de la trilogía

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Nocilla Lab

FERNÁNDEZ MALLO, Agustín

Alfaguara, 2009

Pues sí, parece que esta reseña va a ser extraña. Extraña porque con Nocilla Lab se cierra una trilogía sobre la cual se han vertido más páginas que las que ella misma contiene. Extraña porque, independientemente de su valor o no literario, esta obra ha levantado suspicacias y cuestionamientos dentro de buena parte del Parnaso institucional. Extraña porque, pese a su aparente carácter rupturista, se encuentra instalada cómodamente ya en el salón de los grandes grupos editoriales. Extraña porque su éxito, su eco mediático, parecen no corresponderse con un contenido no apto para mayorías. Extraña porque quizá sea demasiado pronto para conocer el impacto que tiene y/o tendrá en el devenir de la última promoción narrativa española.

Les voy a ser franco. Con Nocilla Dream me sentí interpelado, percibí que ese artefacto literario era capaz de traducir una de las características de nuestro tiempo: la fragmentación. Sentí que, más allá del extrañamiento producido por los personajes y las historias contenidas, Fernández Mallo atesoraba un discurso propio, una herramienta simbólica genuina que lo hacían necesario. Con Nocilla Lab me ha vuelto a suceder lo mismo. Y eso muy a mi pesar. Digo, a mi pesar, porque para seguir siéndoles franco desconfío enormemente de cierto discurso postmoderno. No es que no tome en cuenta dicho paradigma (algunos de sus teóricos, véase Jameson, me parecen fundamentales para comprender nuestra contemporaneidad), sino que en ocasiones tengo la sensación, como bien nos recuerda el profesor de filosofía de la UNED Ramón del Castillo, que más que mensaje hay masaje. Esto mismo se podría aplicar a algunas declaraciones de la supuestamente mal llamada Generación Nocilla o Afterpop (como la denomina, con más acierto, Eloy Fernández Porta), un cierto exceso de masaje. Ahora bien, si dejamos a un lado las intervenciones públicas de Fernández Mallo (¿dónde acaba el escritor y comienza el personaje?), la lectura de Nocilla Lab presenta aciertos indudables. Para empezar su arquitectura es inteligente, bien armada, eficaz respecto a la trama. Su capacidad de traducir obsesiones, paradojas,  cadáveres exquisitos, sigue siendo sugerente. Los tiempos narrativos aparecen difuminados, rotos, generando un puzzle imaginativo libre de ataduras académicas. Se trata de una narración fluida no exenta de indagación intelectual. Hay vuelo y ganas de explorar la trastienda de nuestro mundo. No se imponen fronteras ni límites y se reivindica la imaginación como un poderoso bálsamo contra las normatividades instaladas. Sin embargo, todos estos hallazgos están trufados (en esta ocasión) de un, digámoslo así, anhelo de paradigma: el del acabamiento de los grandes relatos, el de la artificiosidad como única temperatura de nuestro tiempo. Y aquí es donde, a mi juicio, esta entrega de Nocilla se muestra más dogmática que otras. Si en Nocilla Dream o Nocilla Experience la proyección de lo fragmentario, sin retóricas ni posicionamientos apriorísticos, las hacía sugerentes como instrumentos explicativos de nuestra realidad sociocultural, Nocilla Lab (a pesar de sus indudables aciertos literarios) parece dar un pasito más allá desplazando la pura creación a la más cuestionable del adoctrinamiento. Porque una cosa es estar convencido que nuestra postmodernidad se caracteriza por el fin de las ideologías y otra muy distinta hacernos creer que esta tesis es la única y verdadera. No sé. Quizá me equivoque. Pero observo en esta última entrega un cierta dosis de autocomplacencia, un deslizamiento de lo connotativo (Nocilla Dream, Nocilla Experience) a lo denotativo. Y ahí, insisto, la propuesta de Fernández Mallo, en mi opinión, pierde fuerza.

Ya les decía que la reseña iba a ser extraña. ¿Estaríamos delante de un texto que nos ayudará, dentro de unos años, a comprender mejor el tiempo que vivimos? ¿O nos encontraríamos delante de un artificio demasiado encerrado en su propio discurso, poco sensible a las complejidades de un mundo atravesado por enormes conflictos sociales? Que la fragmentación es signo de los tiempos no me cabe la menor duda; que los grandes relatos se hayan acabado, por el contrario, me cuesta más aceptarlo. ¿O acaso la situación de crisis civilizatoria que estamos viviendo no es una muestra de ello?

Al menos, lo reconozco, este libro ya ha conseguido uno de sus objetivos: colocarnos ante nuestra propia extrañeza y contemplarla sin miedos ni añagazas. Con eso, creo, basta.

Published in: España, Narrativa, Novela, Reseñas | on Octubre 29th, 2009 | 3 Comments »

Balada de lo que se hizo para ser roto

Deseo de ser punk

GOPEGUI, Belén

Anagrama, 2009

Supongo que lo peor de la premisa inicial del punk (“No future”) es darse cuenta de que es verdad, aunque no pertenezcas a esta tribu urbana. Eso es justo lo que le ocurre a Martina, voz narradora y protagonista de este libro. Afortunadamente aún tiene tiempo y energía para tratar de cambiar las cosas con una herramienta poderosa: las canciones.

El resultado es que Belén Gopegui se aleja conscientemente de sus anteriores novelas de tesis, de ideología más profunda y focalizadas en generaciones perdidas y aburguesadas de mediana edad. En cambio, mantiene con acierto las referencias a la cultura popular y a la historia más reciente y así, de la mano de Martina, escuchamos sus tribulaciones acerca del mundo de los adultos, de la muerte, del fracaso y la rebeldía. La protagonista es una adolescente de 16 años inadaptada y melancólica que persigue canciones para alcanzar su música. Pero no cualquier música, sino la que dé respuestas, la que tenga un final y consiga expresar rabia sin sensiblería. Música que construye historias y pequeñas historias, como ésta, construidas con Música. Por eso sus confesiones y reflexiones íntimas vertidas en un cuaderno están trufadas de canciones, de aquellas que atraviesan las líneas de texto y llegan a nuestros oídos; de las que dicen cosas y hacen sentir.

Con medida construcción, tono y pulso, el resultado final es una novela corta que parece más universal y cercana que otras obras de la autora y que, además, resulta menos sentimental e irreal de lo que pudiera aparentar en un principio; más anclada en el hoy y ahora. Sí, quizá Martina no sea un reflejo real de la mayoría de los adolescentes; quizá también la música para muchos sólo sea cientos de megas descargados y avasalladoras campañas de promoción de multinacionales, quizá el letargo y la parálisis social estén firmemente arraigados y extendidos en cada uno de nosotros. Pero gracias a cómo actúa y reflexiona esta joven consuela pensar que no todo sea como creemos o nos hacen creer.

Por eso, en sus páginas puede escucharse una banda sonora plagada de desgarro y alta tensión, que se mueve entre los Beatles, Still, Crosby and Nash y grandes mitos como AC/DC, Guns´n Roses, Johnny Cash o Iggy Pop. Y definitivamente sí; al acabar la lectura uno no puede menos que correr al Spotify o YouTube para (re) escuchar los sonidos que envuelven a Martina. Lo único cierto es que si lo mejor del rock son las baladas, aquí Belén Gopegui logra componer una llena de confusión, rabia e inconformismo adolescente, de deseo de acción y expresión frente a un entorno siempre anestesiante.

Published in: España, Narrativa, Novela, Reseñas, Sin categoría | on Octubre 21st, 2009 | 3 Comments »

Tal vez sí fue para tanto

tejero2.jpgAnatomía de un instante

CERCAS, Javier

Mondadori, 2009

Yo siempre he pensado que la historia del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue la última fantochada del Ejército, de unas Fuerzas Armadas en decadencia que veían amenazado el poder que siempre habían tenido durante dos siglos para decidir el signo de los gobiernos (generalmente, eran del mismo signo): un picoleto bigotón que entra pistola en mano en el Congreso de los Diputados asustando a todo un país y todo queda en agua de borrajas. Sin embargo, cualquiera lo diría después de leer este ensayo.

La narración de Javier Cercas toma como referencia las imágenes de televisión de aquel momento e intenta ponerse en el lugar de los principales protagonistas, los que estuvieron de pie o se mantuvieron en el asiento: Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo. Desgrana los años precedentes de la Transición, el lugar de estos personajes en la historia de esos momentos, sus palabras, sus decisiones, sus luces, sus sombras. Pero también el entorno, todo lo que rodeó a aquel acto militar, de un modo directo, estructurado y nítido para los lectores.

Lo más fascinante es la intensidad narrativa: Cercas da un tono novelesco a un ensayo densamente documentado a partir de periódicos de la época, actas de los juicios y libros variados, sino, sobre todo, con entrevistas, que traslucen por la viveza de las opiniones plasmadas. Cercas es sincero: él iba a hacer una novela, pero se entremezcló tanto con el tema, que optó por hacer una narración histórica, si bien alejada del habitual distanciamiento que exigen estos textos.

Además, Cercas no tiene tapujos: toma partido. Toma partido por aquel trepa de Falange (Suárez) que comandó la Transición junto con un general que fue quintacolumnista en el Madrid de 1936 (Gutiérrez Mellado) y que se redimieron de sus respectivos servilismos enfrentándose a los guardias civiles. Toma partido por aquel acartonado líder comunista (Carrillo) que pensó que le iban a fusilar a pesar de haber cedido en los símbolos más importantes de su partido por la reconciliación. Y reparte estopa a todos los demás, ciudadanos incluidos, que callaron hasta ver lo que pasaba, pero no hay que olvidar que esos ciudadanos vivieron ese momento con la sombra de la Guerra Civil. Porque Cercas acierta de pleno: la Transición no se hizo porque se había olvidado el pasado, sino porque se tenía muy presente.

Published in: Ensayo, España, Reseñas | on Octubre 10th, 2009 | 3 Comments »