Tal vez sí fue para tanto
CERCAS, Javier
Mondadori, 2009
Yo siempre he pensado que la historia del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue la última fantochada del Ejército, de unas Fuerzas Armadas en decadencia que veían amenazado el poder que siempre habían tenido durante dos siglos para decidir el signo de los gobiernos (generalmente, eran del mismo signo): un picoleto bigotón que entra pistola en mano en el Congreso de los Diputados asustando a todo un país y todo queda en agua de borrajas. Sin embargo, cualquiera lo diría después de leer este ensayo.
La narración de Javier Cercas toma como referencia las imágenes de televisión de aquel momento e intenta ponerse en el lugar de los principales protagonistas, los que estuvieron de pie o se mantuvieron en el asiento: Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo. Desgrana los años precedentes de la Transición, el lugar de estos personajes en la historia de esos momentos, sus palabras, sus decisiones, sus luces, sus sombras. Pero también el entorno, todo lo que rodeó a aquel acto militar, de un modo directo, estructurado y nítido para los lectores.
Lo más fascinante es la intensidad narrativa: Cercas da un tono novelesco a un ensayo densamente documentado a partir de periódicos de la época, actas de los juicios y libros variados, sino, sobre todo, con entrevistas, que traslucen por la viveza de las opiniones plasmadas. Cercas es sincero: él iba a hacer una novela, pero se entremezcló tanto con el tema, que optó por hacer una narración histórica, si bien alejada del habitual distanciamiento que exigen estos textos.
Además, Cercas no tiene tapujos: toma partido. Toma partido por aquel trepa de Falange (Suárez) que comandó la Transición junto con un general que fue quintacolumnista en el Madrid de 1936 (Gutiérrez Mellado) y que se redimieron de sus respectivos servilismos enfrentándose a los guardias civiles. Toma partido por aquel acartonado líder comunista (Carrillo) que pensó que le iban a fusilar a pesar de haber cedido en los símbolos más importantes de su partido por la reconciliación. Y reparte estopa a todos los demás, ciudadanos incluidos, que callaron hasta ver lo que pasaba, pero no hay que olvidar que esos ciudadanos vivieron ese momento con la sombra de la Guerra Civil. Porque Cercas acierta de pleno: la Transición no se hizo porque se había olvidado el pasado, sino porque se tenía muy presente.
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Terminé de leer “Anatomía de un instante” hace una semana y coindicod plenamente con todo lo que analizas. Uno de los aspectos que más me han impresionado de esta obra de Javier Cercas es su potencia literaria. En efecto, no hacía falta hacer una novela “sobre” el 23-F, porque el 23-F ya “era” una novela. Sólo faltaba encontrar una idea, una voz narrativa, un punto de vista, un estilo, una estructura. Para quienes vivieron el intento de golpe, probablemente “Anatomía de un instante” les recordará los inquietantes momentos que vivieron como si fuera ayer. Para quienes los vivimos siendo todavía cachorros e incluso para quienes no lo vivieron, esta obra nos hará creer que lo estamos viviendo ahora.
Desde luego que parece un interesante libro. Cercas ya jugó en “Soldados de Salamina”, aunque por lo que dices en tu reseña seguramente no se implicó tanto en el ensayo, a partir de referencias históricas (el fusilamiento fallido de Sánchez Mazas) construir una novela. En cierto modo, aunque con una amalgama de formatos, algo parecido a lo que Isaac Rosa plasmó en “El vano ayer”, en este caso con las manifestaciones universitarias de 1965 en Madrid.
Desde fuera y sin leer el libro, uno tiene la impresión de que Tejero era un fantoche, pero nos logró acojonar.
Y para finalizar… una curiosidad quizá algo maliciosa:
Oscar ¿Qué dice Cercas del Rey en su libro?
Pues me llena de orgullo y satisfacción responderte: es interesante el lugar del Rey en el libro, porque al contrario de lo que luego hemos vivido (con el discurso en TV), que hizo al Rey protagonista casi absoluto, el papel del monarca en el ensayo es marginal. Es interesante la lectura de cómo evolucionó la relación con Suárez, pero en la resolución del golpe, Cercas le da un papel escaso.