Eco de tragedias silenciosas

Inquietud

LEIGH, Julia

Mondadori, 2009

Cierro el año lector con una novela breve que bebe de Coetzee; un intenso trago en forma de relato duro, seco, austero y realista hasta la crudeza que narra de forma magnética y perturbadora. El licor viene destilado por las manos de Julia Leigh, una joven escritora australiana muy reputada en los círculos críticos anglosajones pero prácticamente desconocida en nuestro país. Este es su segundo libro nueve años después de El cazador, su debut literario.

Inquietud nos traslada a un castillo aislado en medio de la campiña francesa, próximo a un lago, entre vastas praderas y bosques y alejado de otros núcleos de población. Este entorno de ambiente oscuro está poblado por los secretos de los personajes y cuajado de ausencias y recuerdos. Sobre todo los que habitan en las mujeres protagonistas; por un lado la del pasado de Olivia, que persigue incansablemente a la protagonista en forma de hematomas en el cuerpo y heridas en el alma; por otro la de su cuñada Sophie, que recorre la casa con un fardo en el que lleva a su hija Alice muerta nada más nacer.

El castillo es una suerte de Brideshead, que “revisita” Olivia con sus dos hijos viajando más de 10000 kilómetros para huir de su verdugo y refugiarse en el rancio abolengo de su familia, que dejó atrás hace casi 12 años. Allí encuentra a su anciana madre postrada en una silla de ruedas, fatigada de vivir. También habitan la casa el hermano de Olivia y su esposa, que acaban de regresar del hospital.

La atmósfera densa, opresiva, los silencios, la contención y el secreto en el que viven todos los personajes da lugar a escenas hipnóticas que inquietan y sobrecogen a este lado de las páginas. Y es que detrás de los comportamientos, las miradas y las palabras, gravita algo inquietante y turbador. Bien dosificadas, las elipsis narrativas articulan un texto en forma de episodios o secuencias, teselas de un mosaico que revelan una sombra deformada que deja muchas cosas fuera de cuadro, pero en el que hay sitio para la maternidad, la huida, los recuerdos y la desolación. Sobre todo para esas mujeres heridas, las golpeadas brutalmente por un drama que saben que marcará el resto de sus vidas. En estas páginas resuena en su interior el eco de tragedias silenciosas.

Published in: Sin categoría | on Diciembre 21st, 2009 |

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