Archive for the 'Cuentos' Category

El camino de la excelencia

El camino de la oruga

MIJE, Javier

Acantilado, 2003

“Al otro lado del cristal, Bruno veía las caras brillantes de aceites, veía a los niños correr, a familias enteras que seguían una línea ordenada hasta llegar a la orilla […] Lo que veía más allá del cristal era un camino de orugas, un camino de babas, lento, seguro y feo. La vida no era más que eso, y esa era la senda de la que se había apartado. Bruno pensó que todo el secreto de vivir consistía en soportar la fealdad. Fuera de allí no había otra cosa que el caos”. Bruno y Laura, los personajes de “El color del mar”, el último relato de El camino de la oruga, primer libro de Javier Mije (1969), están persiguiéndose a sí mismos y están buscando un lugar en el mundo, pero no pueden evitar constatar que se encuentran a un lado del cristal y todo lo demás, al otro.

La literatura -parece sugerir este extraordinario autor novel- nace de un ejercicio de la mirada, como en el relato “Toda la vida”. La belleza, la felicidad y el orden, si existen, son descubrimientos de la percepción a nuestro propio lado del cristal, y por eso no hay necesariamente una correspondencia exacta con las apariencias de la realidad que se encuentra al otro lado. De la síntesis entre estas dos direcciones de ida y vuelta surge esa emoción arrasada, esa zozobra que sentimos cuando terminamos cada una de estas piezas magistrales.

El punto de partida de estos relatos es el realismo: la rutina laboral (”Sabio en esperas”), los celos (”Es por ti”), la soledad (”Grimbergen”), la memoria (”Corredor de fondo”). No obstante, si atraen de forma tan admirable, es porque ajustan el enfoque de nuestra mirada abriendo paso a lo inexplicable: el laberinto (”Un juego de espejos”), el doble (”Toda la vida”), la ironía (”El efecto mariposa”), el azar (”La furtiva”).

Quizá la aportación más significativa de Javier Mije sea haber sabido depurar sus relatos de artificiosidad. Su técnica narrativa debe mucho a la tradición de los grandes especialistas de la narrativa breve, pero resiste a la tentación de abusar de esos giros sorpresivos finales o de esas acciones que repentinamente cobran un sentido nuevo en el último párrafo. Pese a algún exceso metafórico y estilístico, debemos reconocer, por otra parte, que nos hallamos ante narraciones de gran densidad conceptual y precisión expresiva. Ojalá Mije reanude pronto este camino a la excelencia y tengamos que esperar poco para leer su próximo libro.

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Febrero 6th, 2010 | No Comments »

El regreso

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El peluquero de Dios

CRESPO MASSIEU, Antonio

Bartleby Editores, 2009

“Vivir es ver volver” decía Luis Rosales. Este verso bien nos serviría para enmarcar el primer libro de relatos del poeta Antonio Crespo Massieu. Las siete narraciones en las que está dividido (Un olor a verbena, La última clase, El peluquero de Dios, Una fotografía, Pequeño paisaje con mirada, Madrid en otoño y El regreso) participan de una misma temperatura emocional: la importancia de la evocación, de la memoria, el recuerdo latente de lo acontecido como pulso irrenunciable de vida. Las distintas voces narradoras que desgranan los acontecimientos esbozan un perfil común. Nos encontramos con una acendrada sensibilidad hacia el proceso temporal, así como una  insistencia por dilucidar (qué impactos conlleva) el presente en virtud del pasado. Siguiendo esa estela podemos afirmar que Crespo Massieu vuelve a los sucesos del atrás con una voluntad decidida por reconfigurar lo que delante se vislumbra. “A veces hay que regresar. Irse, tomar distancia, luego volver. Mirar entonces con otra mirada. Descubrir este paisaje, el de la infancia, el de tantos años, y verlo como recién aparecido. Tan diferente, tan extraño, tan reconocible y ya tan ajeno.” Por nuestros ojos pasarán la intimidad de los personajes, la lucha antrifranquista, la Shoah, la guerra civil, la aparente vulgaridad de la vida familiar, la dictadura argentina, los restos de la infancia o el amor… en un continuum imposible de seccionar, de ordenar en parcelas independientes. Para intensificar el efecto de este “regreso”, el autor utiliza una panoplia de recursos estilísticos que proyecta el flujo de la conciencia mediante el estilo libre indirecto, el monólogo interior o la descripción narrativa ortodoxa. Sin embargo, más allá de estas aseveraciones generalistas, quiero destacar un rasgo del libro. Se trata del punto de vista desde el que está escrito. Lejos de cualquier veleidad objetivista, Crespo Massieu sabe poner en juego aquello que el gran antropólogo americano Eric Wolf denominaba “conectividades”, es decir, que la humanidad constituye un total de procesos múltiples interconectados, de tal suerte que los seres humanos (sujetos antropológicos) no son más que agentes donde esas conectividades impactan, se entrecruzan, dialogan,  y donde también (con su propia dotación bio-psicológica)  están inscritos y contribuyen a edificar y de-construir. Los empeños por descomponer en partes esa totalidad “interconectada” (que luego no pueden rearmar) falsean la realidad y se muestran estériles. Pues bien, El Peluquero de Dios si algo trata es de levantar narrativamente esa arquitectura múltiple, compleja, de modo que los hechos históricos con mayúsculas se licuen dentro de las historias individuales, obstinadamente íntimas de los personajes. Ambicioso y valiente proyecto. Alejado de relativismos simplones o postmodernismos más o menos camuflados. Aquí radica, a mi juicio, el gran acierto de este libro. Intentar rastrear esas “conexiones” y tirar de sus hilos, mostrar al lector desde el torrente de conciencia de los personajes que, muchos de ellos en tramos maduros de sus vidas, sólo se puede mirar atrás con el anhelo de renombrar y comprender la malla de acontecimientos presentes. Ahora bien, no siempre este empeño se consigue. Nos encontramos con algún relato desdibujado (como por ejemplo el que abre el libro) donde cuesta identificar con claridad esa tensión, así como el sentido y trabazón con el resto de piezas del volumen. Pero más allá de alguna pequeña irregularidad, el Peluquero de Dios nos ofrece una secuencia de siete buenos relatos cuya ambición, honestidad,  generosidad hacia las propias contradicciones y debilidades humanas, nos indican que estamos ante una voz madura, afinada y afilada conceptualmente, capaz de poner encima de la mesa algunos temas que, con demasiada displicencia, tendemos socialmente a relegar.  

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Junio 23rd, 2009 | No Comments »

Una luz clarificadora

la-estacion-extraviada.jpgLa estación extraviada 

CABRERA, Roberto. 

Artemisa Ediciones. 2007     

Existe un cierto consenso en las ciencias cognitivas acerca del carácter netamente activo de la memoria. A pesar del deterioro que sufre con el paso tiempo, edifica y reconstruye información generando una suerte de esquema o guión a partir del cual los seres humanos “aprehendemos” la realidad, configuramos nuestro propio devenir. Desde esta concepción nutricia, la memoria (lejos de comportarse como un eslabonamiento entre el pasado y el presente), parece más bien una acción vivificante (aunque inconsciente) del sujeto que, al evocar, se hace a sí mismo. Potencialidad proyectiva. Este debate no ha sido ajeno a la literatura. Ahí están el costumbrismo, el realismo, la renacida novela-histórica quienes, a modo de disección anatómica, han querido acercar las laderas del pasado a nuestro ensimismado presente. También laten otras corrientes cuya mirada hacia atrás se comporta como interpelación. Sea cual sea la opción elegida, queda claro que la memoria, el recuerdo, no se trata sólo de un ejercicio de consciencia retrospectiva sino, más bien, de autoreferencialidad constructiva, educción que decía el escritor Antonio Prieto. Es en esta hendidura donde, creo, se inscribe el relato La estación extraviada del canario Roberto Cabrera. A través de una voz única, en primera persona, fluyente sin ningún signo y aparte, asistimos a la evocación sostenida de un familiar (el tío Julián) y una época, la infancia. Para que el lector pueda concentrar la mirada en ese “evocar”, se despeja el escenario narrativo y todos los movimientos de la nouvelle quedan encapsulados en el ambiente familiar del narrador. A partir de ahí se irán desgranando las mediocridades de un hombre (el tío Julián) aparentemente anodido, sonso, anti-personaje incluso, a la vez que se respirarán los vapores del ambiente segmentario. Pero no se engañen, La estación extraña no pone en primer plano la “mediocridad” entendida como sufrimiento, impostura o lucha interior. Todo lo contrario, se manifiesta en su acontecer alienado, inserto en la vida, que apenas se combate. No alimenta desazones, no produce bajadas a los infiernos, mucho menos anhelo de epifanías. Se trata, simplemente, de “mediocridad” en su sentido más vertical y corpóreo. Por ello, al recuperar el narrador esa latencia yerma, la memoria (y aquí conecto con el principio de la reseña) reconstruye y configura la propia voz narradora en un diálogo recursivo sin tregua. A mi juicio, aquí radica la inteligencia de este libro. Roberto Cabrera sabe poner en juego los espejos del pasado y del presente, aprovechando la elipsis del discurso, utilizando un lenguaje equilibrado, preciso, preciosista a veces, capaz de tensar el diálogo entre memoria y realidad. “Comprendí que Julián viviría aún en mí, que su figura resucitaría en mi memoria y que la tarea impuesta de testimoniar su vida y dar razón de su gris existencia no podría separarse del sentido de mi propia infancia, que toda indagación sobre ésta habría de hallar en Julián una luz clarificadora.” Ante palabras así no caben posiciones ingenuas. Elaboramos nuestro tiempo. En nosotros habita la capacidad (aunque sea inconsciente) de vislumbrar. La estación extraviada nos enseña, valientemente, a convivir con esa potencialidad, aunque sea desde el dolor o la extrañeza.

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Junio 3rd, 2009 | No Comments »

Desarraigo y Nápoles

Anna Maria ORTESEEl mar no baña Nápoles

ORTESE, Anna Maria

Minúscula, 2008

Cuando en 1953 Anna Maria Ortese se alejaba de Nápoles, sabía que aquella separación era definitiva. Había llegado allí poco después del estallido de la segunda guerra mundial y tras doce años dejaba atrás lo que para ella era “una ciudad verdaderamente excepcional en la que todas las cosas: el bien y el mal, la salud y la enfermedad, la felicidad más exaltada y el dolor más agudo… todas eran igualmente estrechas, confusas y abigarradas”.

Largamente gestada, la herida vio la luz en forma de libro, un acerado retrato que muta del cuento literario a una íntima crónica intelectual en cinco movimientos. No gustó a sus colegas y amigos escritores. Ortese fotografiaba la posguerra en la urbe napolitana con relatos crudos y reveladores que eran capaces de tomar la forma de un sainete cruel (“Unas gafas”), de una inmersión en el alma de una mujer que sostiene a su familia a costa de sus deseos (“Interior familiar”), de una fotografía en una sala de espera antes de que los más pobres vendan el metal precioso (“Oro en Forcella”) o una visita al inframundo que habita en un enorme edificio abandonado donde vive el lumpen de la sociedad (“La ciudad involuntaria”). Más ofensivo les resultó el final del libro a sus compañeros intelectuales, que la acusaron de anti–napolitana, pues el quinto relato, titulado “El silencio de la razón”, es un retrato de ellos mismos, un grupo intelectual de izquierda con vocación europeísta y ánimo renovador que editó la revista “Sud” (1945–1947).

Una obra que supera el neorrealismo italiano con un cruce de caminos entre el relato corto, la crónica periodística y el libro de viajes y en el que, página a página, se revela una autora atormentada por la visión auténtica de una Nápoles descarnada y neurótica, lo que tiene mucho de proyección de su propio desarraigo y de una dolorosa revelación urbana e íntima a la vez.

La muy cuidada edición de Minúscula proporciona el perfecto marco para conocer la obra gracias a los breves pero reveladores prólogos y epílogos a la edición, escritos por la propia autora. También la inclusión de expresiones de italiano napolitano (recogidas en su correspondiente glosario) logra mantener la frescura de las partes dialogadas en esta historia del desencuentro entre una mujer y una ciudad, entre las que late el amor y el rechazo, la fascinación y el desengaño de lo real insoportable.

Published in: Cuentos, Italia, Narrativa, Reseñas, Sin categoría | on Mayo 28th, 2009 | No Comments »

Redescubrimiento y reivindicación del género fantástico

La realidad ocultaLa realidad oculta: cuentos fantásticos españoles del siglo XX

Menoscuarto, 2008

¿Qué tienen en común Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Rosa Chacel, Max Aub, Juan Benet, Cristina Fernández Cubas, Javier Marías o José María Merino? La respuesta, por sencilla, no es menos reveladora: todos ellos han escrito alguna vez relatos fantásticos y, de un modo u otro, pueden ser considerados herederos de una tradición que cuenta entre sus miembros a Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Henry James, Franz Kafka o Julio Cortázar. En efecto, cualquiera de ellos suscribiría lo que dice el narrador de La casa de la cruz, cuento de Emilio Carrere incluido en la antología La realidad oculta: cuentos fantásticos españoles del siglo XX: “un poeta debe creer en lo increíble”.

David Roas y Ana Casas, responsables de esta edición, explican, en un prólogo iluminador e imprescindible, que “la selección de cuentos que hemos realizado descansa sobre una definición de lo fantástico que considera como tales aquellos textos que, ambientados en un mundo cotidiano semejante al del lector, presentan fenómenos, situaciones imposibles que plantean una transgresión de lo real”. Además, “la irrupción del fenómeno imposible provoca el extrañamiento de la realidad, que deja de ser familiar y se convierte en algo incomprensible y, como tal, amenazador”.

Visiones, dobles, espectros, sueños que se hacen realidad, leyes físicas abolidas, mundos paralelos, metaficción… son elementos que pueblan las páginas de este libro, que puede ser entendido como un redescubrimiento y reivindicación del género fantástico en la literatura española. Es comprensible que autores todavía con un pie en el siglo XIX, como Pío Baroja o Ramón María del Valle-Inclán, escriban cuentos de este tipo, así como tampoco nos resulta tan extraño que lo hagan Miguel Sawa o Emilio Carrere, y ni siquiera nos sorprende, si seguimos sus trayectorias, que Javier Marías o Juan José Millás se hayan adentrado en este género. En cambio, resulta especialmente interesante comprobar cómo en la literatura de postguerra, en un periodo donde el realismo más prosaico campaba a sus anchas, también había hueco para lo inexplicable y turbador, que inspiró a autores como Luis Romero, Francisco García Pavón o Alonso Zamora Vicente.

Published in: Cuentos, España, Reseñas | on Mayo 10th, 2009 | No Comments »

Aparición del relato cuántico

El juego del diábolo

APARICIO, Juan Pedro

Páginas de Espuma, 2008

Juan Pedro Aparicio no es un físico, sino un autor leonés con una dilatada experiencia literaria de 35 años, muy centrada en el cuento y en la que hace gala de un mundo narrativo original e independiente. Lo que nos ofrece en su último proyecto literario es una interesante colección de relatos cuánticos. En palabras del propio Aparicio: “el relato cuántico más pequeño sería aquel que contuviera una materia oscura más grande”; así pues, estamos hablando de microrrelatos que tienen en la elipsis su recurso más importante, textos breves que apenas perfilan líneas argumentales, y que por tanto necesitan de la inmersión del lector. En definitiva, brevísimas narraciones construidas a base de oquedades, silencios y omisiones donde lo que no se dice es más importante que lo dicho.

Su último trabajo literario se organiza como los dos conos unidos por el vértice que forman un diábolo. “La mitad del diablo” (2006) correspondería al primer cono y fue la primera entrega. Si allí los relatos se organizaban del más largo (página y media) al más corto (seis palabras), en “El juego del diábolo” lo hacen de forma inversa.

Como aperitivo recojo el relato más breve, el que inicia este último libro mencionado:

DESAYUNO
“Cuando regresó, el funcionario seguía ausente”

En seis palabras Aparicio remeda el, hasta ahora, relato más corto del mundo en lengua castellana, aquel de Monterroso que decía: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” y apoyándose en él lo carga de sentido; no en vano el mismo dinosaurio pero con distinto disfraz está presente en el argumento. Detrás vendrán 135 relatos más que con poesía, ironía y pulso firme sugieren y visten con pocas palabras de tela cuerpos hechos de vacíos, que seducen por lo que ocultan tras esos minúsculos bikinis de palabras. En su contenido abundan las referencias literarias y reales, centradas en la ecología, la clase política, la literatura y la sociedad en general; además se intercalan también microrrelatos metaliterarios sobre el proceso de creación de este libro.

El original planteamiento y la brillante ejecución se dan de la mano en este sugerente libro y culminan en un inteligente juego literario con altas dosis de talento y originalidad. Además su hábitat editorial no puede ser más interesante y adecuado para este autor y este libro: Páginas de Espuma, una apuesta independiente, valiente y especializada en el cuento contemporáneo de autores españoles e hispanoamericanos. Todo ello no hace más que refrendarnos que actualmente el cuento en lengua castellana goza de una salud de hierro y que tanto escritores jóvenes como más veteranos siguen explorando con éxito las posibilidades creativas de este género narrativo que deberá ser tenido más en cuenta.

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Abril 1st, 2009 | No Comments »

La complicidad de lo extraño

lopezluacesateneodemadrid.jpgLa virgen de la noche

LÓPEZ-LUACES, Marta

Sial/narrativa. 2009.

El cuento parece vivir un momento vigoroso. A la ingente labor editorial desplegada por algunos sellos (pienso en Páginas de Espuma o Lengua de trapo, por ejemplo), debemos añadirle el regreso (¿alguna vez se marcharon?) de muchos escritores que, de nuevo, encuentran en el relato la enfermedad expresiva ideal para atravesar esta realidad sincopada en la que vivimos.

La autora coruñesa (afincada desde hace años en Estados Unidos) Marta López-Luaces nos entrega en este volumen cinco relatos desconcertantes que, a mi juicio, beben de tradiciones muchas veces ignoradas por nuestra mejor literatura. Tratemos de radiografiar con brevedad alguna parcela de su universo. De acuerdo con su propia condición de ínsula extraña entre varios mundos (el del país natal, España, el de la tradición cultural europea, el de la sociedad de acogida, Norteamérica, el de las conexiones latinoamericanas gracias a su intensa y viajera labor académica, territorios todos ellos intensamente dibujados en su obra poética anterior, destacando, entre otros, Distancia y destierros de 1998 o Las lenguas del viajero de 2005) la autora coruñesa teje un recinto mítico (el barrio imaginario neoyorquino de Saint Nicholas) donde suceden las historias recogidas en este libro. Nos encontramos ante un paisaje donde conviven la temperatura de la realidad y la evanescencia de la imaginación. Un intersticio donde se cuestionan los límites sofocantes de la racionalidad, para dar paso a un conjunto de presencias misteriosas que entran y salen de las vidas de cada ciudadano. En cierta medida esta mixtura responde a una de las señas de identidad de nuestra tan cacareada globalización: el de la contigüidad de fronteras y límites. Recogiendo la mejor estela de la narrativa latinoamericana y también de nuestro mejor modernismo (Valle Inclán), Marta López-Luaces nos coloca delante de personajes y situaciones que parecen debilitar la verosimilitud de lo acontecido, de modo que lo ambiguo, lo abstracto, lo elíptico, cobra tanto valor como aquello que se narra en la consciencia. Por medio de sus cuatro personajes femeninos Nadie, Asumpta, Soledad, Brunilda,y una pléyade de referencias mítico-religiosas (la Kábala, la Biblia, el Zohar, el Popol-Vuh), el lector se va enmarañando en diversos acontecimientos que entrecruzan la cotidianeidad y el misterio, la ausencia y la presencia, la conjetura y el análisis, hasta sumirse en una enredadera de la cual sólo se puede salir mediante la propia reconstrucción del relato. Ahora bien, para salir de esa trampa ya no sirve la razón dualizadora, cartesiana, sino aquella que sepa armarse con la veladura de lo incierto, lo fragmentario. Saint Nicholas puede ser tan tangible como cualquier otro barrio del mundo, pero en su latido, entre sus calles plagadas de emigrantes latinos y judíos, en el seno de sus grupos ciudadanos provocadores de rumores, las categorías obstinadamente afincadas por el pensamiento occidental se contraen y hacen porosas, como si de un queso gruyer se tratara. Lo explica de manera precisa Diego Martínez Torrón en el prólogo del libro: La Virgen de la noche (…) es un intento de encontrar en el delirio que subyace al límite del pensamiento, la complicidad en un lector que dé sentido a este texto extraño. Ser lector de estos cuentos supone atreverse a participar activamente de su reconstrucción, abrirse a todo aquello que minuciosamente es enterrado en nuestra conciencia por considerarlo inaplicable, inviable. En definitiva, estar dispuesto a convivir con la complicidad de lo extraño.

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Marzo 24th, 2009 | No Comments »

Clara en cuatro pasos descarnados

Clara versión LempickaLa ciudad en invierno

NAVARRO, Elvira

Caballo de Troya, 2007

Nabokov hace tiempo que no está. Quedan sus obras, eso sí; pero su Lolita no conoció el siglo XXI. Hoy podría llamarse Clara, la protagonista de este libro, una niña de 12 años que no tiene nada de inocente, que despojada de poesía se enfrenta al mundo real viviendo y haciendo vivir conflicto, goce, abuso, huida, pérdida o violencia. En definitiva, una Lolita mucho menos sugerente y más directa, con una actitud que cuadra más con estos tiempos.

En cuatro movimientos, secos y sin concesiones cualquier resto de candidez infantil que pudiéramos asociar a una niña tan joven, queda borrado de la faz de sus páginas. No necesita más su autora. Con un estilo certero, deliberadamente impersonal, aunque a veces pueda parecer distante y frío, se retratan con crudeza cuatro vivísimas experiencias que formarán parte del aprendizaje de Clara. No hay, pues, sitio para ñoñerías o ingenuidades.

El núcleo de la obra lo forman dos relatos poderosísimos. En ambos Clara se enfrenta cara a cara con la vida adulta, la violencia y el sexo iniciático. En “Cabeza de huevo”, acaso el mejor del libro, como verdugo y ejecutora de un inocente juego de consecuencias imprevisibles. En “La Ciudad en invierno”, que da el título general a la obra, como víctima inmersa en el invierno posterior a la agresión que nos será contada desde la ciudad. En ambas narraciones, la autora dosifica la progresión de contenido hábilmente y logra así trasladar al otro lado del papel, la misma tensión, placer, amnesia y confusión que siente la protagonista.

Abren y cierran el fuego dos historias más breves y de tono menor que enmarcan ese núcleo más crudo e impactante del que hablamos antes. “Expiación” actúa a modo de entrada, presentando a Clara y confrontándola con algunos familiares adultos que la rodean. “Amor”, en cambio es el cierre del libro y enseña la salida de nuestra protagonista, que camina errante y sola por la ciudad huyendo de su primer y fugaz novio, por el que siente un rechazo irracional.

Al cerrar sus páginas el libro confirma lo que se sospechaba y flota en el ambiente: fuera de los nombres y voces de siempre, de los premios rimbombantes, de los y las hiperpromocionados de discurso hueco y literatura impulsada por maquinarias mediáticas, hay vida. Jóvenes escritores y escritoras con estilo propio que, afortunada aunque aún escasamente, tienen sitio en sellos editoriales alternativos o independientes. Elvira Navarro es una de las más prometedoras y con 31 años sabe recorrer caminos abruptos y espinosos con pasos descarnados y firmes, mirando con distancia y precisión estas historias de Clara, a las que dota de un andamiaje  narrativo muy elaborado.

Published in: Cuentos, España, Narrativa, Reseñas | on Marzo 18th, 2009 | No Comments »

Una mirada desde dentro de nosotros mismos

Kjell AskildsenDesde ahora te acompañaré a casa

ASKILDSEN, Kjell

Lengua de trapo, 2008

Hay pocos momentos más felices que el placer inesperado de descubrir a un gran escritor. El noruego Kjell Askildsen (1929-) pasa por ser uno de los maestros del relato contemporáneo, y la antología Desde ahora te acompañaré a casa lo demuestra sin lugar a dudas. En una esclarecedora entrevista concedida a Babelia, Askildsen señalaba que “el mundo está consignado en los relatos. […] Escribo sobre nuestra época, sobre el espíritu de esta época”. Esto quiere decir que la realidad es la materia prima de su narrativa, pero también que su ficción consigue hacer de la realidad algo más real todavía.

Asistimos a un despojamiento de todo lo accesorio: la máxima densidad forjada con la mayor concisión. Por un lado, el argumento se reduce al mínimo posible de la anécdota; por otro, lo que no se dice suele ser lo que más significa. La verdad de esta ficción, lo que la hace tan real, está precisamente en los huecos que debe llenar el lector con su interpretación. “Si el texto va a resultar merecedor de ser leído, es la forma la que lo hace merecedor de ser leído”, dice Askildsen.

Y esta forma nos conduce a un mundo desolado, de emociones latentes, pero gélidas, con los personajes al borde del abismo, literal y metafóricamente, como en Canícula, un desasosegante relato sobre el fin de la infancia, el nihilismo y el miedo al futuro. La adolescencia y el amor parecen temas recurrentes en esta narrativa, como en la inocencia de Desde ahora te acompañaré a casa o en Crías de gaviota, quizá el mejor relato de la selección, de potente simbolismo. En Nada por nada, El significado y Todo como antes, sin embargo, aparecen parejas al límite, acosadas por el autoengaño y la incomunicación. También encontramos, finalmente, profundos textos sobre las difíciles relaciones entre padres e hijos, como Encuentro y La noche de Mardon.

En el fondo, la literatura de Askildsen es una literatura de la mirada. Así, en Final del verano y Una lechera de tiempo, que exploran una concepción de la mirada como intrusión en la intimidad. Por eso estos relatos tienen tanta fuerza: nos están mirando desde dentro de nosotros mismos.

Published in: Cuentos, Narrativa, Reseñas | on Marzo 13th, 2009 | No Comments »

Viaje al taller del juguetero

juguetero.jpgEl androide y las quimeras

PADILLA, Ignacio

Editorial Páginas de espuma, 2008

Ecos borgianos emanan en esta obra del escritor mejicano Ignacio Padilla, salpimentada con erudición, anglofilia en rama y barroquismo ocasional. Su literatura deja en el paladar autómatas que cobran vida naciendo de una importante base documental y a partir de una imagen plasmada en la primerísima cata de cada relato.
“Referencias”, un apéndice final, recuenta las recetas de las que bebe, libros de los que extraer historias insólitas, materia prima inicial de sus cuentos. A partir de ese fotograma primigenio, Padilla nos coge de la mano y nos lleva en “cortometrágicas” visitas a su fábrica de juguetes, poblada de criaturas principalmente femeninas y presas en el artificio de su existencia.
La rauda visita al taller en la que nos embarcamos supone para el juguetero un segundo paso de la creación de su “Micropedia”, tetralogía que pretende configurar un bestiario particular, una galería de seres dolientes que toman vida en breves cuentos de unas diez páginas de extensión media.
La docena de historias de “El androide y otras quimeras” se agrupan en dos bloques, “El androide en nueve tiempos” y “Quimeras de tres orillas”. Pueblan sus páginas criaturas, autómatas, que tienden puentes con algunos creadores míticos. Sólo así podremos conocer la obsesión de Edison por construir una muñeca parlante o descubrir que Charles L. Dogson, despojado ya de su seudónimo Lewis Carroll, creó antes de morir un tercer libro de Alicia que maldecía su obra anterior.
Entretanto, la escritura de Padilla oculta sus engranajes en un discurso elaborado y detallado, apoyado en mecanismos efectivos, pero también efectistas, que lo convierten en un consumado ingeniero de distancias narrativas cortas, esas a las que obliga el ejercicio del cuento literario, experto en resortes, matrioskas y engranajes al servicio de la historia y para disfrute del lector.
El resultado final deja un gusto agridulce. Lo dulce puede provenir, por ejemplo, de “Romanza de la niña del pterodáctilo”, poético relato de una arqueóloga precoz experta en desenterrar fósiles, o de “Antes del hambre de las hienas”, brevísima y desasosegante narración sobre un recién constituido comité de mujeres que ejecuta lapidaciones. Acaso la parte más agria al paladar pudiera venir de algunos relatos, precisamente los premiados en certámenes como el NH o el de la Semana Negra de Gijón de relatos cortos, que resultan algo distantes o desaprovechados en sus posibilidades narrativas por falta de desarrollo.
En suma, es éste un viaje gastronómico que deja un regusto a ficciones en forma de artilugios que, como resortes, sorprenden unas veces y desconciertan otras, pero que siempre interesan y estimulan la gula lectora, aunque vengan servidas en micro–raciones propias de la “nouvelle cuisine”.

Published in: Cuentos, Narrativa, Reseñas | on Febrero 27th, 2009 | No Comments »