Libros bajo demanda en cinco minutos
Quien conoce Londres sabe que Charing Cross Road es el parque de atracciones por excelencia de los amantes de los libros. Debe de ser, sin duda, una de las calles con más librerías por metro cuadrado del mundo, con la virtud añadida de que allí se reúnen desde librerías de viejo repletas de polvorientos volúmenes hasta modernas tiendas que en sus escaparates exhiben las últimas y lustrosas novedades. Pues bien, en Charing Cross Road se encuentra la librería de la editorial Blackwell, una de las más importantes del mundo, que acaba de instalar la Espresso Book Machine (EBM), un artilugio que permite producir libros bajo demanda del cliente en apenas cinco minutos
El diario El País se hacía eco, hace unos días, de la noticia publicada al respecto en The Guardian. No obstante, lo cierto es que no se trata de una gran exclusiva, ya que la Espresso Book Machine, patentada y comercializada por On Demand Books, lleva unos pocos años en funcionamiento desde que empezara en versión beta en la Bibliotheca Alexandrina y se montara en algunas universidades de Estados Unidos y Canadá. La importancia de la iniciativa de Blackwell es que posee una amplia red de librerías y ya ha anunciado que instalará la EBM en todas ellas.
Lo interesante de esta máquina es que parece apuntar en la dirección contraria de una tendencia que en este mismo blog venimos debatiendo desde hace tiempo: la supuesta amenaza del libro electrónico sobre el tradicional libro en papel. En efecto, la fuente de un libro impreso bajo demanda será siempre un original digital, pero este tipo de artilugios demuestra que la publicación en papel tiene asegurado el futuro.
Desde luego, se trata de ediciones sencillas, en rústica, sin concesiones al lujo, pero hay que tener en cuenta que la finalidad de la impresión bajo demanda no es la de producir libros para bibliófilos. Su gran aportación es acercar al lector a todos los libros, a todos los autores, a todas las temáticas, del presente o del pasado, disponibles o no en el mercado. Si la EBM u otras máquinas similares terminaran triunfando, asistiríamos a una revolución en la literatura, la divulgación científica, las bibliotecas y la industria editorial.


