Una tarde de sol

Bitácora personal de Laura Méndez

Si las gotas de lluvia fueran chocolate…

Filed under: Actualidad | Tags: droga, mejico, niños, tiroteo, violencia | Junio 9th, 2011

Me encantaría estar ahí! Es la letra de la canción que Martha Rivera, una profesora mejicana, invitó a cantar a sus alumnos de cinco y seis años para evitar la histeria mientras se producía un tiroteo en los alrededores de su escuela.

 

Yo realmente no sé si su actuación fue tan loable como para convertirla en heroína nacional y que el Gobierno la homenajee, tal y como ha ocurrido, pero creo que si me gustaría que ella estuviera con mis hijos si éstos se vieran inmersos en una situación similar.

 

En Méjico desde 2006 han fallecido 36.000 personas de manera violenta y hay al menos 500 escuelas infantiles en riesgo por encontrarse en las inmediaciones de zonas en las que se producen tiroteos.  Parece ser que desde la revolución de Pancho Villa y Emiliano Zapata la costumbre es arreglar los conflictos a tiros…y con ensañamiento. De hecho, en el tiroteo cercano a esta escuela se cree que fueron asesinadas cinco personas.

 

En estas ocasiones celebro vivir en un país en el que salir a la calle cada día no supone una aventura y en el que, de momento, los niños pueden jugar en la calle, tal y como yo lo hacía.

 

 

La memoria de los peces

Filed under: Relaciones personales | Tags: , , , memoria, traición | Mayo 3rd, 2011

Esta mañana me acordé de la creencia popular que dice que los peces sólo tienen tres segundos de memoria y pensé que, de vez en cuando, este punto tiene muchas ventajas… ¿Cuántas cosas que hemos hecho y personas que hemos conocido desearíamos borrar de nuestra mente? Pienso que sería una buena terapia para evitar sufrimientos o decepciones.

Las personas, al vivir en sociedad, necesitamos relacionarnos con otras a las que, irremediablemente, terminamos apreciando e incluso queriendo, les contamos nuestros problemas y alegrías, les acompañamos en los eventos importantes de su vida y ellas en los nuestros y permiten que el día a día sea más feliz o más triste.

¿Qué ocurre si esas personas desaparecen, te traicionan o dejan de quererte sin más? Se produce un vacío que genera tristeza y decepción, piensas que pudiste equivocarte al confiar, que no deberías preocuparte por quien no lo hace por ti y que no puede ser una prioridad quien te trata como una opción, pero otras veces te planteas que todo lo que ocurrió mereció la pena sólo por eso, simplemente porque ocurrió, y que uno nunca debe arrepentirse de querer a los demás.

Lo dicho, que todos estos pensamientos con una memoria de tres segundos no tendrían lugar, ¿es posible ser feliz sin memoria? Al fin creo que no porque la memoria también nos permite recordar a todas esas personas que se mantienen a nuestro lado de forma incondicional, que disculpan nuestros fallos y permiten que la tarea de vivir sea más sencilla.

De todas formas, yo soy de las que piensa que cuando se quiere a alguien de verdad, se le quiere para siempre, haga lo que haga, y que a las personas hay que dejarlas libres porque, si te quieren, antes o después volverán y, si no lo hacen, es que realmente nunca las tuviste a tu lado.

La fuerza de una mirada

Filed under: Actualidad | Tags: Aisha Bibi, Jodi Biber, malos tratos, violencia de género, Word Press Photo | Abril 29th, 2011

Se llama Aisha Bibi, es afgana y en la foto realizada por el sudafricano Jodi Bieber sólo contaba con 18 años. Cuando miro el retrato y siendo sincera, lo que más me llama la atención de su rosto es su mirada. Fuerte, desafiante y contundente, como la de aquella persona que ya no tiene nada que perder, o nada a lo que temer, una mirada más propia de una mujer que de alguien que dejó hace nada de ser una niña.

 

Huyó de la casa de su marido, que la maltrataba, y un comandante talibán dictaminó que debía ser ajusticiada. Mientras su cuñado la sujetaba, el propio marido se encargó de amputarle las orejas y la nariz, desfigurándole la cara para, posteriormente, abandonarla. Aisha fue rescatada por cooperantes estadounidenses, pasó un tiempo en un refugio para mujeres de Kabul y  fue trasladada a Estados Unidos, donde vive actualmente y  se le aplicó una cirugía reconstructiva.

 

La imagen evidencia también que los malos tratos ocurren en todo el mundo y en todo tipo de familias pero abre una puerta a la esperanza para pensar que uno siempre puede rehacer su vida, salir adelante y escribir una historia nueva, sea lo grave que sea aquello que ocurre.

 

Esta imagen fue premiada como la mejor fotografía 2010 de la World Press Photo y, desde hoy, puede verse en la Casa de los Peces de A Coruña que es, por tercer año consecutivo, el primer lugar de España en acoger esta muestra en la que han participado 5.847 fotógrafos de 125 nacionalidades.

Mujeres, hombres y… compras?

Filed under: Relaciones personales | Tags: clichés, compras, , Marineda City, mujeres | Abril 26th, 2011

Lo reconozco y confieso, yo he sido una de las personas que, cual oveja, se ha acercado uno de estos días hasta el Marineda City, el centro comercial más grande de Europa que ha abierto sus puertas en A Coruña este mes. Lo dicho, atasco de ida, atasco de vuelta y atasco durante (para mirar, para probar, para pagar, para comer, para desplazarse…).

 

Lejos de entrar en el debate sobre si su apertura es positiva por crear miles de empleos o negativa porque va a suponer un duro mazazo para el comercio local, mi reflexión de hoy es mucho más superficial. El caso es que cuando terminé de comprar lo que buscaba dediqué un rato a pasear y a observar lo que allí había, en un primer momento no vi nada inusual: amigas de compras, parejas de paseo, familias con niños…

 

Pero, cuando la aglomeración de gente comenzó a ser demasiado (incluso para mi), decidí huir y entrar al cine… y ¡aquí llega lo interesante! El caso es que yo, junto a alguna otra despistada, era la única mujer que allí había, mientras que el resto de la sala se nutría de maridos y novios extenuados que, como yo, habían decidido tomar un respiro con la pantalla grande.

 

Y yo, firme defensora de la igualdad entre hombres y mujeres, me vi obligada a pararme a pensar si de verdad esos clichés de féminas disfrutando de ver tiendas y hombres que compran en un acto reflejo que dura cinco minutos siguen vigentes o si de verdad los dos sexos tenemos algo que nos determine en nuestras actitudes. En ese caso, ¿Qué hacía yo en el cine?

Bendita la luz

Filed under: Relaciones personales | Tags: , , , dolor, estrellas, viento | Marzo 24th, 2011

Un día la rutina diaria se vio eclipsada por una estrella que brillaba más que las demás, un astro que, aunque desprendía luz propia, permitía que se le mirase frente a frente, que se le tocase e, incluso, que ese halo aumentase al acercarse.

 

Esa pequeña estrella, de apariencia dura y gélida y de interior frágil, llegó metida en una caja de cartón, una caja que parecía haber sido preciosa hace tiempo, propia de escaparate, con colores y materiales de primera calidad… pero que ahora tenía deformadas las esquinas y el color tapado por una capa de polvo blanco.

 

Un soplo de aire fresco irrumpió en la habitación, un aire que trastocó toco y lo cambió de lugar y que, incluso, amenazó con convertirse en huracán. Un viento que quitó todo ese polvo de golpe y que curó esas esquinas con pétalos de flores, pero no sólo se llevó por delante lo malo, también desplazó todo lo que la estrella y su cajita tenían cerca, un hecho que oscureció esa luz que, hasta entonces, a todos iluminaba.

 

El viento, que sólo pensaba en abrazar a su estrellita, en protegerla y en amarla para que pudiera brillar de nuevo, no se paró a pensar que, tal vez, ese brillo volvería si la intensidad de su soplo se aplacara. Se decantó por soplar aún más fuerte, por romper esa caja y desnudarla para abrazarla con su corriente.

 

Poco a poco llegó el tornado. La estrella se dejó llevar por ese viento que tan bien la hacía sentir, que la había devuelto la vida y las alas; y el viento soplaba y soplaba más fuerte para mantener en sus brazos a su estrellita a la que tanto amaba, olvidándose también de las nubes que le reclamaban y que, sin su soplo, eran incapaces de desplazarse y de llover para regar los campos, que comenzaron a secarse, y las flores, que poco a poco se marchitaban.

 

Ni el viento ni la estrella repararon en todo ese destrozo que se había producido a su alrededor y que, día a día, empeoraba, hasta que, de repente, sonó un grito ahogado que hizo que el aire se parase y que la estrella se apagase. De golpe y sin marcha atrás se soltaron sus manos, que al estar unidas habían pasado a ser una sola y ahora no dejaban de sangrar, y creció un muro de metacrilato irrompible que separaba sus dos almas y también sus corazones, que, irremediablemente, seguían latiendo a la vez.

 

Ahora sólo había oscuridad, lágrimas y objetos rotos alrededor. Las dos partes mentirían al decir que se quieren porque esa etapa la superaron hace tiempo, ahora el viento y la estrella formaban parte de un todo, lo que sentían era amor, pero necesitaban darse cuenta, volver a unir sus manos para que dejen de sangrar y moverse más despacio para que todo ese mundo que existe a su alrededor no vuelva a tambalearse.

 

Bendita la luz de tu mirada… desde el alma. Las alas del ángel pueden repararse si, una a una, se vuelven a pegar sus plumas. Para ello son necesarias unas manos unidas, para siempre. Yo, aquí dejo tendida la mía…